Lo que queda fuera, de Manuel Rivas
Me acerqué a este Lo que queda fuera para reencontrarme con Manuel Rivas, y por qué no decirlo, con las letras gallegas. Se trata de una obra muy cálida llena de sensibilidad, que más que un poemario parece una manta para las tardes de invierno. Acogedor, reconfortante, de esos libros que sales mejor de los que entras. De los que conviene guardar en la biblioteca personal para usar en casos de emergencia, ya sean propios o ajenos.
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