Cultura y entretenimientoGastronomía

Callos al estilo Oviedo: tradición a fuego lento

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En Oviedo, los callos no entienden de prisas. Se preparan con paciencia, buen embutido y un *puntín* de picante.
  • 1 kg de callos de ternera limpios
  • 1 morro de ternera
  • 1 mano de cerdo
  • 150 g de jamón serrano
  • 1 chorizo asturiano
  • 1 cebolla
  • 3 dientes de ajo
  • 150 ml de vino blanco
  • 1 cucharada de pimentón dulce
  • ½ cucharadita de pimentón picante
  • 1 guindilla
  • 1 hoja de laurel
  • Aceite de oliva y sal

Lavamos bien los callos y el morro. Los ponemos en una olla junto con la mano de cerdo, media cebolla, un diente de ajo, el laurel y sal. Cubrimos con agua y cocemos hasta que todo esté tierno: unos 60 minutos en olla rápida o cerca de tres horas en cazuela tradicional.

Dejamos templar, deshuesamos la mano y cortamos los callos, el morro y su carne en trozos pequeños. Reservamos parte del caldo de cocción.

En una cazuela amplia pochamos la cebolla y los ajos restantes, bien picados. Añadimos el jamón y el chorizo cortados en dados. Incorporamos el pimentón, la guindilla y el vino blanco, dejando que el alcohol se evapore.

Agregamos los callos y cubrimos ligeramente con el caldo reservado. Cocinamos a fuego muy suave durante una hora, removiendo de vez en cuando, hasta conseguir una salsa espesa y ligada.

Los dejamos reposar hasta el día siguiente: con unas horas de calma se vuelven todavía más sabrosos. Después solo queda calentarlos despacio, servir un buen cucharón y tener pan cerca.

Un plato con carácter, *pa fartucase bien fartucos*: para quedar satisfechos de verdad.



Juan Martínez

Cocinero de El Llagar de Trascorrales (Alcobendas)