Inseguridad jurídica «Histéresis»
Lo que esta sucediendo actualmente en nuestro país ha llegado, en mi opinión, a un nivel que los cosmólogos compararían con la entrada en el horizonte de sucesos de un agujero negro: el punto a partir del cual la gravedad ya no permite escape, el punto de no retorno, (salvando, naturalmente, las distancias entre la física y el Derecho).

En el ámbito jurídico vivimos una auténtica vorágine normativa procedente de la Administración General del Estado, las Comunidades Autónomas, los municipios y la Unión Europea, además de los tratados y del resto del entramado legislativo internacional. Esta inflación jurídica ha alcanzado una magnitud que dificulta conocer, interpretar y aplicar correctamente las reglas.
Para dimensionar el fenómeno con datos comparables, en 2024 se aprobaron en España 719 normas estatales y 175 autonómicas, es decir, 894 normas entre ambos niveles. Además, los boletines oficiales estatales y autonómicos publicaron 1.298.086 páginas durante 2024 (unas 3.557 páginas cada día). Desde la adhesión de España a las instituciones europeas, el ordenamiento español ha integrado 6.747 normas europeas hasta 2025.
Estas cifras no representan el número total de normas actualmente vigentes, porque no existe un censo único y homogéneo que permita sumarlas sin duplicidades. Sin embargo, sí muestran con claridad la intensidad de la producción normativa y la dificultad material de mantenerse al día.
El problema no reside únicamente en la cantidad, sino también en la sucesión constante de modificaciones, derogaciones, remisiones y disposiciones de distinto rango.En ocasiones, normas del mismo nivel pueden entrar en tensión entre sí. Aunque el Tribunal Supremo realice su labor de unificación de doctrina, el sistema es ya inasumible en mi opinión.
CONCEPTO DE HISTÉRESIS. En términos generales, describe una situación en la que los efectos de una causa permanecen incluso después de que esa causa cambie o desaparezca.
Un ejemplo evidente PUEDE ENCONTRARSE EN EL MERCADO DE LA VIVIENDA. Los continuos cambios legislativos, con independencia de quién gane las elecciones, han destruido la confianza de propietarios, inversores, promotores y ciudadanos. Aunque un nuevo Gobierno modificara la legislación, la inversión podría no se recuperara.
La pregunta seguiría presented: ¿QUIÉN GARANTIZA QUE, DENTRO DE CUATRO AÑOS, EL SIGUIENTE GOBIERNO NO VOLVERÁ A CAMBIAR LAS REGLAS?
Esa desconfianza acumulada es la histéresis aplicada al ámbito económico y jurídico: el daño sobre las expectativas permanece y condiciona las decisiones futuras. Se trata de un problema de enorme magnitud que afecta a toda la sociedad y cuya responsabilidad alcanza a la clase política en su conjunto, sea del signo que sea.
La velocidad a la que concurren los hechos me lleva a pensar que hemos alcanzado un punto crítico. No sé cuál es la solución definitiva. El mundo está cambiando y hay que adaptarse a él, pero adaptarse no significa aceptar la inseguridad permanente como algo inevitable.
Para finalizar, no me gusta ejercer de futurólogo.in embargo, mi opinion es clara: se ha creado la tormenta perfecta para una gran crisis que ya está aquí, aunque muchos no quieran verla, incluidos los bancos centrales. Creo que superará con creces la crisis de 2008 y que el impacto será brutal, con consecuencias enormes y prolongadas.
Es hora de replegar velas. El temporal que llegará será devastador. La armonía ha desaparecido y, cuando se destruyen simultáneamente la confianza económica y la seguridad jurídica, reconstruirlas puede llevar muchos años.
Juan Pedro Mantilla/ Letrado
Alcobendas · Sanse · Zona Norte de Madrid
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