«The King’s Man: La primera misión», lo último que ha llegado a los cines y que espera ser la triunfadora

Compartir
Las taquillas no se han movido como esperaban las distribuidoras y sólo la última de “Spiderman” ha conseguido una cosecha razonable. Ni “Matrix”, ni “West Side Story” de Spielberg han logrado llevar a las salas a los espectadores.
BettyGS

‘Kingsman: Servicio Secreto’ es una de las mejores películas de acción de la pasada década. Matthew Vaughn estuvo increíblemente inspirado llevando el cómic de Mark Millar y Dave Gibbons a la gran pantalla para dar forma a un pasatiempo modélico y con mucha personalidad. Apenas dos años llegaba ‘Kingsman: El círculo de oro’, una secuela entretenida pero mucho más irregular y que no terminaba de manejar con soltura los excesos en los que caía de forma constante.

Por ello, reconozco que tampoco me moría de ganas por ver ‘The King’s Man: La primera misión’, una precuela llamada a indagar en los orígenes de esa misteriosa organización británica. Quizá por ello la sorpresa ha sido aún mayor, pues se trata de la última gran película que acaba de llegar a los cines españoles este 2021.

El prólogo de de ‘The King’s Man: La primera misión’ es los menos inspirado de la función, ya que la película parece entonces más un drama al uso que cualquier otra cosa, sintiéndose incluso bastante convencional a la hora de abordarlo. Es algo necesario para lo que luego será la primera, tanto para sentar las bases del viaje emocional de sus dos protagonistas como para dejarnos claro que el tono por el que va a emplear Vaughn es diferente al de las otras dos películas de la saga.

Deja de lado aquí ese elemento más juvenil asociado al personaje de Taron Egerton para optar por un enfoque algo más adulto, ya sea para incidir en las dudas del personaje interpretado por Ralph Fiennes para valerse de la violencia o de la frustración de su hijo en la ficción (Harris Dickinson) por no dejarle valerse por sí, como si sintiera que su hombría está siendo castrada.

Dicho así puede parecer que ‘The King’s Man: La primera misión’ tiene un enfoque muy dramático, pero lo cierto es que simplemente es algo que se va integrando dentro de un tono mucho más desenfadado y juguetón, algo que se percibe desde en algunas transiciones entre escena y escena utilizadas por Vaughn hasta por esa hábil integración de una lógica más cercana al cómic que permite valerse de soluciones argumentales que en otras situaciones serían casualidades descabelladas.

Eso es algo que le cuesta un poco equilibrar a Vaughn, ya que inicialmente puede dar la impresión de que va un poquito acelerada, pero al mismo tiempo sintiéndose muy cómodo. Es como si estuviera en una recta en una autopista sin nadie por delante y fuera unos 10 kilómetros por hora por encima del límite permitido.

Poco tarda Vaughn en alcanzar una velocidad idónea en la que hay espacio para secuencias emblemáticas –ese combate contra el sensacional Rasputín interpretado por Rhys Ifans es inolvidable, varias sorpresas -de las que obviamente no pienso desvelar nada-, un inteligente desarrollo de personajes y un equilibrio perfecto entre su lado más lúdico -ahí hasta se retuerce la historia real a su antojo de forma muy efectiva– y el hecho de que realmente es aquí cuando ese universo de espías ingleses está dando sus primeros pasos.

De hecho, ese toque más excesivo suele estar más asociados a los villanos, pero sin deleitarse más de la cuenta en nada. Ahí el guion firmado por el propio Vaughn junto a Karl Gajdusek está muy inspirado dando con el toque justo entre amenaza y comedia para dejar claro por qué la existencia de una organización así era necesaria.

Es increíble que al mismo tiempo se pueda sentir algo como cercano a la bufonería y como un peligro mortal sin que desentone. Eso es algo que se extiende a toda la película, pues nunca se deja de lado su naturaleza de pasatiempo, pero también se sabe dar con una hondura emocional inesperada.

La película va integrando ahí de forma paulatina un elemento más cómico esencial para que ‘The King’s Man: La primera misión’ termine de encontrarse a sí misma y nos deje con muchas ganas de ver cómo continúa la historia de sus protagonistas.

El reparto está muy bien elegidos y adaptándose a sus personajes de maravilla, ya sea desde un enfoque más contenido como Fiennes y, sobre todo, Dickinson o con un toque más desmelenado, como Ifans o Tom Hollander en un triple personaje, coqueteando siempre con la caricatura.

En resumidas cuentas

‘The King’s Man: La primera misión’ es un pasatiempo genial que ofrece diversión de primera al espectador sin permitir que todo valga, pues, por ejemplo, el arco de personaje de Fiennes ya lo querrían para sí muchas de esas películas de temporada de premios. Aquí el mejor premio que puede tener es arrasar en taquilla, y argumentos para conquistar al público no le faltan.