La Comunidad de Madrid recupera más de 11.500 animales de compañía al año gracias al Microchip

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La Comunidad de Madrid ha informado que gracias al microchip de identificación, obligatorio en la región desde 2016, recupera cada año más de 11.500 animales de compañía extraviados o sustraídos.

La identificación obligatoria de perros y gatos data de 1990, pero fue en 2016 (Ley 4/2016, de 22 de julio, de Protección de los Animales de Compañía de la Comunidad de Madrid) cuando se reguló la implantación de microchip a perros, gatos, hurones, conejos y équidos, en tanto que las aves han de ser identificadas mediante anillado desde su nacimiento. La región cuenta con 470.444 perros y gatos censados.

Además, todos los animales catalogados como potencialmente peligrosos conforme a la normativa deben estar, igualmente, registrados.

El microchip homologado que se implanta lleva un código único validado por el RIAC, gestionado por el Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid.

Esta actuación debe realizarla necesariamente un veterinario oficial o colaborador y, con el objetivo de finalizar el acto de identificación, se debe solicitar el alta en el Registro de Identificación de Animales de Compañía en el plazo máximo de tres días hábiles.

Con el registro debidamente actualizado se puede localizar a un animal robado o extraviado y conocer su estado sanitario (revisiones, vacunas, historial médico, etc.). Esta actualización se puede realizar fácilmente a través de la web de la campaña Cuidándolos nos cuidamos, patrocinada por la Comunidad de Madrid. También en www.riacmadrid.org.

Tanto la identificación como el registro son claves en la lucha contra el abandono de animales de compañía. Por este motivo, desde las autoridades se recomienda proceder a la actualización de datos de sus propietarios si se produce un cambio de domicilio o datos de contacto, que se pueden comunicar a través del correo electrónico riac@madrid.org.

En caso de encontrarse un animal de compañía extraviado, se recomienda acercarse despacio al animal, ofrecerle agua y pedir a un veterinario clínico que lea su microchip y haga los trámites necesarios para localizar a su propietario.