CineCultura y entretenimientoOpinión

El día que ETA cruzó la línea

Compartir
La línea invisible se estrena en Movistar + con un papel estelar de Antonio de La Torre
Por Jose Ignacio Vidal

Dirigida por Mariano Barroso para Movistar+ , “La línea invisible” narra quién y cómo se gesto el primer asesinato de la banda terrorista ETA, grupo que ya estaba formado por aquél entonces (años 60), pero que aún no había empezado a sembrar de cadáveres su historia. La serie, de 6 capítulos, se centra en la figura de Txabier Etxebarrieta, el primer ejecutor de ETA, al matar a tiros a un guarda civil.

Pero no adelantemos acontecimientos, porque a finales de los años 60, ETA no era más que un grupo de niñatos de las juventudes del PNV, una mezcla de jesuitas y comunistas “nada peligrosos” que a lo máximo a lo que habían llegado era a poner petardos y hacer algunas pintadas. Estas últimas, palabras que pronuncia el personaje Melitón Manzanas, interpretado por Antonio de la Torre, jefe de la Brigada Político Social en Guipúzcoa.

Pero vayamos más al origen de la cuestión, porque la serie cuenta, a través del personaje de Txabier Etxebarrieta, el proceso por el cual unos cuantos intelectuales antifranquistas cruzan la línea y empiezan a asesinar. Esta es la cuestión central sobre la que Barroso, apoyado en los guionistas Michel Gaztambide y Alejandro Hernández, levanta la serie. Las causas que llevaron a Etxebarrieta e Iñigo Sarasketa a cruzar esa línea que hemos mencionado antes y pasar de hacer pintadas a asesinar, aunque también se trata de profundizar en los orígenes de la banda y de las tensiones nacionalistas que han azotado desde siempre a la historia de España.

El director, Mariano Barroso, se ha centrado en los momentos previos a aquel siete de junio de 1968. Con su habitual estilo didáctico, el director alterna el punto de vista de los hermanos Etxebarrieta con el de Melitón Manzanas, para intentar cubrir todos los aspectos previos al estallido armado de la banda. “Una serie como esta es ahora más necesaria que nunca porque la única manera de olvidar es recordar de dónde venimos y conocer una parte de nuestra historia reciente que está bastante oculta”, ha afirmado el director Mariano Barroso.

El también director de la Academia de Cine ha querido ahondar en los aspectos humanos de los personajes de la serie, como el hecho de que Etxebarrieta ni siquiera hablaba euskera y que entra “en acción” a raíz de la enfemedad de su hermano José Antonio, quien sí estaba más metido en ETA. Etxebarrieta pasa de ser un profesor universitario con aspiraciones sobre todo académicas a convertirse no sólo en el primer ejecutor sino también en un factor definitivo para que la banda tomase las armas y pasase a la acción más violenta.

Probablemente muy poca gente guarde un recuerdo nítido del primer asesinato de ETA. Pues ocurrió un 7 de junio de 1968. El guardia civil José Antonio Pardines Arcay regulaba el tráfico en un tramo en obras de la Nacional I entre Madrid e Irún, a la altura de la localidad guipuzcoana de Aduna. Serían alrededor de las 5 de la tarde cuando dio el alto a un Seat 850 coupé blanco, con matrícula de Zaragoza que respondía a un coche sustraído con las mismas características. Dentro de él viajaban Sarasketa y Etxebarrieta. Lo que ocurrió a continuación, lo narró el propio Sarasketa en el diario ‘El Mundo’ en 1998: “Supongo que se dio cuenta de que la matrícula era falsa. Nos pidió la documentación y dio la vuelta al coche para comprobar si coincidía con los números del motor. Txabi me dijo: “Si lo descubre, lo mato”. Salimos del coche. El guardia civil nos daba la espalda. Sin volverse, empezó a hablar: “Esto no coincide…” Txabi sacó la pistola y le disparó en el momento. Txabi le volvió a disparar tres o cuatro veces más. Había tomado centraminas y quizás eso influyó. Fue un error, como otros muchos que se cometieron estos últimos 30 años”.

Precisamente el primer ejecutor de la banda fue su primera víctima, ya que Etxebarrieta muere poco después en un forcejeo con un policía. Y continuando con la concatenación de hechos, la muerte de Etxebarrieta trae consigo el asesinato (segundo de ETA por orden) del inspector Melitón Manzanas.

Un casting muy certero
Mariano Barroso, director de la “La línea invisible”, suele ser bastante acertado a la hora de escoger a los actores para sus películas. En este caso, y según el criterio de “La Mirada”, ha estado especialmente inspirado. Álex Monner (enorme en su papel de hijo díscolo y depravado de Nemo Bandeira en la serie “Vivir sin permiso”) interpreta al protagonista, Txabier Etxebarria de manera muy convincente, ya que incide en el lado más intelectual del personaje, con gestos que incluso inclinan a un cierto amaneramiento. A su hermano José Antonio, Enric Auquer lo encarna fantásticamente bien. He aquí a un actor, aun en formación, que va a dar mucho que hablar. Goya al actor revelación este año por su papel de aspirante a narco en “Quien a hierro mata”, Auquer es en esta serie un ejemplo de contención interpretativa, sin que por ello exprese firmemente sus intenciones. Por su parte, a Patrick Criado, que está en todas últimamente, se le echa un poco en falta más protagonismo.

Los personajes femeninos son en cambio un poco decepcionantes. La madre de Etxebarrieta cumple, pero a Anna Castillo no se la cree casi nadie, aunque eso no sea novedad.
Por último el gran Antonio de la Torre. ¿Hace algo mal este actor? Pone rostro al inspector Melitón Manzanas de forma magistral una vez más. A De la Torre el estado de gracia parece que no se le va nunca.