Deporte y vida sana

Pedro Acosta, llamado el ‘Tiburón’, Campeón del Mundo de Moto 2, llamado a suceder a Marc Márquez

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Hoy no ha nacido una estrella —lo hizo un 25 de mayo de 2004 en Mazarrón—, pero ha empezado a consagrarse en un firmamento plagado de grandes pilotos que no tuvieron un inicio tan brillante en el Mundial de Motociclismo como el suyo. Se llama Pedro Acosta y desde este domingo es campeón del mundo de Moto2.

G. Pico Pérez

No es un título del todo nuevo para él, pues ya se había coronado en Moto3 con apenas 17 años y tras protagonizar un debut nunca antes visto (se subió al cajón en sus primeras cuatro carreras); pero él sí es un rara avis para la categoría intermedia, porque esta es la primera vez desde 2004 que la corona se posa en una testa tan joven (tiene 19 años y 171 días, 83 días menos que Márquez cuando lo logró, y solo Pedrosa le supera, con 19 años y 18 días). 

Un talento especial que no ha pasado desapercibido para nadie, ni siquiera para Marc Márquez. «Es uno de esos pilotos que está destinado a marcar una época en MotoGP. La marcó Doohan, Rossi, Lorenzo, Pedrosa también, luego Stoner, luego llegué yo, Quartararo, Bagnaia… pero nadie ha conseguido muchos mundiales en fila, y yo creo que Pedro será uno de ellos. Va a marcar una época y tendrá su momento», ha avisado el ocho veces campeón del mundo, que el próximo año se encontrará en la pista con el murciano, en las filas de GasGas en 2024.

Ese futuro prometedor que todo el mundo ve ya en él no estaba tan claro hace un lustro. «Antes de entrar al Mundial [en 2018] me quedé sin equipo a la semana de firmarlo», ha recordado él mismo. Pero nunca dejó de luchar. Un año después compitió por un asiento en las pruebas de la Red Bull Rookies Cup, lo consiguió, y el tiempo le ha terminado dando la razón: fue campeón en su segundo año en la competición, subió a Moto3 y a la primera fue la vencida, y ahora es campeón de Moto2. Solo tres años ha necesitado para ser bicampeón mundial.

Pero si nos remontamos más atrás, verle ahora en lo más alto tiene aún más significado. Porque Pedro era un niño, el menor de tres hermanos, al que las motos no le hacían especial ilusión y al que el ‘gusanillo’ por el deporte le entró con las artes marciales —aunque no le duró mucho— hasta que su padre consiguió que le picase su pasión por el motociclismo.

Fue a los cuatro años cuando cogió su primera moto, y desde entonces, Acosta no se ha bajado, acompañado en todas sus aventuras con el casco por una familia que lo ha sacrificado todo para verle tocar el cielo en la pista. Su padre, Pedro, pescador en su propio barco, el ‘Pesquero Petrujo’, hipotecó el navío para financiar la carrera de su hijo; y su madre, Mercedes, dejó su trabajo para acompañarle en los circuitos. Y también gracias a Paco Mármol, quien le vio dar sus primeras vueltas.Dos años después, ya como bicampeón tras un primer año complicado en la categoría intermedia marcado por las caídas, el ‘Tiburón de Mazarrón’, en honor a los orígenes de su familia, vivirá sus últimas dos carreras en Moto2. 

Dos pruebas que cree que serán «las más bonitas de mi carrera» con un equipo (KTM Ajo) del que «no me ha hecho mucha gracia irme, porque me han criado y creo que este Mundial lo han ganado ellos». Pero como decía Márquez, todo llega, y ahora, es el turno de Pedro Acosta en MotoGP.