‘La chica del Vaticano’, una desaparición que involucra a la mafia y a la Santa Sede

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La serie de Netflix cuenta el misterioso caso aún sin resolver, ocurrido hace 40 años, que el Vaticano acaba de reabrir.
BettuGS

«El caso Manuela Orlandi no es la simple historia de la desaparición de una joven, es mucho más». Así comienza La Chica del Vaticano, la docuserie de cuatro episodios de hora y media de duración que desgrana los entresijos de uno de los mayores escándalos en los que se ha visto involucrado El Vaticano: la desaparición de una niña de 15 años ciudadana del pequeño estado dentro de la ciudad de Roma. Un caso aún sin resolver después de 40 años y que acaba de ser reabierto por las autoridades de la Santa Sede.

Una tarde de junio de 1983, tras salir de su clase de música, Emanuela Orlandi desaparece sin dejar rastro. Casi cuatro décadas después, su hermano Pietro, que junto a sus otras tres hermanas nació y creció en la Ciudad del Vaticano, cuenta en esta producción británica de Netflix la historia de lo que ocurrió (o cree que pudo haber pasado).

A las declaraciones de los familiares de la chica se unen las de periodistas, policías e investigadores de la época que ofrecen la información que se manejaba sobre el caso, incluidas las pistas, grabaciones, llamadas de teléfono e incluso las palabras de consuelo del entonces Papa, Juan Pablo II. También se muestran las diferentes teorías conspiratorias que mantienen al espectador preguntándose qué pasó en realidad, como si de una película de suspense se tratara.

El caso, al tratarse de la hija de un empleado del Vaticano, funcionario de la Prefectura de la Casa Pontificia, enseguida tuvo una gran repercusión en el pequeño estado: «Vivir allí era como hacerlo en un pueblo pequeño. La única diferencia con el resto de barrios de Roma era que estaba rodeado de muros y, por la noche, a las 12, el portón se cerraba», dice una de las hermanas Orlandi. La repercusión mediática a nivel mundial también fue enorme, porque las investigaciones llegaron a involucrar a la Santa Sede, a una logia masónica, a la Mafia romana e incluso a grupos terroristas internacionales, como la organización turca Lobos grises.

«Creo que El Vaticano sabe lo que le pasó a Emanuela. Fue todo una lucha de poder, un escándalo en el que la Santa Sede tiene mucho que decir», según una de las declaraciones de un investigador romano.

Desde el principio se contó con que la niña había sido secuestrada; el por qué es aún un misterio sin resolver. Las líneas de investigación estuvieron tras la pista de un convento de Luxemburgo, donde parecía que habían llevado a Emanuela, pero éstas no llegaron a ningún sitio. Por otro lado, unas palabras del entonces Papa, Juan Pablo II, en una homilía que daban a entender que la niña estaba viva (¿qué información tenía?) y su posterior visita a los familiares causaron suspicacia, y muchos pensaron que había una conexión entre el secuestro y la Santa Sede.

El terrorista Ali Agca

Las sospechas continuaron cuando un par de semanas después de la desaparición, una llamada anónima, que puso grabaciones de Emanuela llorando, exigía que el Papa interviniera para lograr la liberación de Ali Agca, el ciudadano turco que intentó asesinar a Juan Pablo II en 1981, a cambio del rescate de la joven. El mismo Agca se negaba al intercambio y no dio credibilidad a esas llamadas.

De la pista del terrorismo, el documental salta a otra vinculada con la mafia de Roma y la posibilidad, tras unas declaraciones en una entrevista en la televisión pública de Sabrina Minardi, amante del líder de la organización mafiosa Banda della Magliana Enrico de Pedis, alias Renatino, de que hubieran secuestrado a Emanuela para dar un toque de atención al Vaticano. Según se cuenta en la serie, mucho dinero de la mafia terminó en manos de la Santa Sede, que luego desviaba para temas solidarios. La mafia quería que se le devolvieran miles de millones de liras.

En el último capítulo de la serie, un periodista descubre, tras escándalo Vatileaks, nuevas pruebas que sugieren que El Vaticano podría haber ocultado información sobre la suerte de Emanuela. El gran misterio que queda sin resolver en esta cuidada producción finalmente podría verse aclarado, ya que esta semana, las autoridades vaticanas han reabierto el caso tras varias solicitudes del hermano mayor de Emanuela, Pietro, quien lleva 40 años haciendo campaña para resolver su desaparición.