ChatGPT, la Inteligencia Artificial que puede ser positiva o negativa

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La aparición de la inteligencia artificial ChatGPT ha puesto patas arriba el debate tecnológico, con especial hincapié en los estudiantes.
LMN

Especialistas en inteligencia artificial (IA) y usuarios testan sus capacidades para responder preguntas y seguir conversaciones, compartiendo sus textos más originales en redes sociales e imaginando cuál puede ser su potencial.

Pero mientras esto ocurre, varias instituciones educativas alrededor del mundo han visto en ella una amenaza.

Las escuelas de Nueva York, las de Los Ángeles o el grupo de las ocho principales universidades australianas han decidido vetar su uso a los alumnos, reabriendo una antigua controversia sobre la tecnología en las aulas.

Estas instituciones han visto en ChatGPT la trampa estudiantil definitiva. Una máquina que puede contestar en segundos cualquier pregunta que aparezca en un libro de texto, preparar un ensayo sobre Cervantes con formato de canción de rap o resolver problemas de álgebra avanzada.

Estas advertencias resaltan dos problemas importantes que tiene en este momento ChatGPT. El primero es que a veces se equivoca. Puede dar respuestas incorrectas, pero dado que lo hace con una argumentación de alto nivel, es muy difícil detectar sus errores si no se conoce de antemano el tema del que escribe la máquina.

El otro es que no revela las fuentes de información que utiliza para contestar, lo que dificulta contrastar sus afirmaciones o profundizar en los puntos que resulten interesantes para el usuario.

Sam Altman, su director ejecutivo, quiere ser claro: “Es un error confiar en él para algo importante en estos momentos. Es un adelanto de nuestro progreso, pero nos queda mucho trabajo por hacer en cuanto a solidez y veracidad”.

La introducción de nuevas tecnologías en el aula debe tener en cuenta la edad de los estudiantes y conocer los principios pedagógicos fundamentales para ella, sin olvidar “la adicción y los riesgos de su mal uso”.

En todo caso, puede que la polémica tenga un recorrido más corto que otras como la del uso de la Wikipedia. A raíz de la reacción de las escuelas de Nueva York, OpenAI ha decidido trabajar en una funcionalidad para que su inteligencia artificial sea capaz de detectar cuándo un texto ha sido redactado por ella y que sea posible detectarlo.