Aquellos Maravillosos años

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Tengo la sensación de que me estoy haciendo mayor, y parafraseando al gran Fito, «NUNCA SE DEJA DE CRECER, NUNCA SE DEJA DE MORIR, quiero recordar Aquellos Maravillosos Años.
Ismael García

Una infancia feliz, una infancia en la que éramos libres y donde jugábamos en la calle, la portería eran dos coches, la calle y los barrios, sin marcar, pero con las fronteras muy marcadas, el barrio de Sacramento, la Zaporra, el Praderón, Lomas, San Isidro, San Vicente….

Unos juegos llenos de vida, en los que nos chocábamos, nos empujábamos unos encima de otros. Me acuerdo del “churro, media manga, manga entera” el «rescate», el «bote volero”  o «el  pingüino «. También recuerdo a las niñas jugando a la goma y a la bici con el mejor sistema de frenado que existía, el pie a la rueda de atrás para hacer derrapes.

La calle era nuestro sitio, sin reloj y sin hora hasta que oías el «mensaje » de tu madre por la ventana.

Mi primer equipo de fútbol, el Estrella Roja, con el «Piris», el «Caco», el «Macoy» y el gran «Goyito» entre otros, esa camiseta roja con una cremallera en el hombro. Hacíamos «dedo» para ir a entrenar a la Dehesa. El Remedio era el equipo a batir por todos, gran escuela el Remedio, escuela de vida, en la que los que mandaban eran los mayores, el “Alcalde”, el “Escu” el “Francis” y Marín por supuesto. Los que obedecíamos éramos el resto, “Zurdo” Josito, Marín,”Arago” Chechu .y ese portero bajito que llamaban Pichi… AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS

Una infancia que dio paso a la juventud, donde quedábamos, generalmente Oscar y yo, a las cinco en el «tío perejil». El que llegaba tarde sabía que estábamos en el Foro, en el Invernadero o en el «chupitos», viendo a Mari Paz. Eso sí, siempre pasábamos primero por el Cars, para ver al guapo de Edy y acabamos más tarde en el Drake. De aquello mejor no hablar.

Aquellos garitos en los que nos conocíamos todos, escuchábamos la maravillosa música de los 80 y de los 90, con el Cipri pinchando en el Arrasa y el gran Chiky “el negro del Hexágono” Que grandes noches.

Y Por supuesto, las fiestas, nuestras fiestas, en las que oías esa fantástica frase de tu madre, en que te decía que “te puedes quedar toda la noche”. Madre mía. Toda la noche para ir a la peña Estafeta en la calle Mayor a ver cómo el “chino” hacia los bocatas de panceta, o a la Peña Sanse ,  al antiguo cuartel, para ver al mítico Boni subido encima de la barra, no solo el Boni, CLARO claro. O a comer conejo a la Rueda con “el Remi” encendiendo la estufa de gas….AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS

Podría estar horas recordando AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS, horas y horas, pero lo que más me gusta de aquella época es que no hay nada grabado, esta todo en nuestros recuerdos y por supuesto en nuestro Corazón.

Espero que, al leer estas líneas, te sientas como me estoy sintiendo yo, feliz de haber vivido AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS Un abrazo

Ismael García, concejal del Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes