Alemania se opone a prohibir los motores de combustión a partir de 2035

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No han pasado dos semanas desde que el Parlamento Europeo apoyase la prohibición de vender vehículos de combustión en 2035 y ya surge el primer escollo: Alemania, el mayor fabricante y consumidor de automóviles en la UE.
LMN

El pasado 9 de junio los eurodiputados del Parlamento de la UE aprobaron por mayoría la propuesta formulada en 2021 por la Comisión Europea que, entre otras medidas para reducir las emisiones de CO2 recoge la prohibición de la venta de vehículos nuevos con motor de combustión (turismos y comerciales ligeros) en los países miembros a partir de 2035, lo que incluiría a los de gasolina, gasóleo, gas licuado del petróleo (GLP) y gas natural comprimido (GNC), pero también a los híbridos e híbridos enchufables, e incluso a nuevas tecnologías de combustión, sin huella final de carbono según sus promotores, como los motores alimentados por biocarburantes y combustibles sintéticos y hasta los que empleen hidrógeno como carburante.

Porque la norma aprobada por el Parlamento Europeo exige una reducción del 100% del dióxido de carbono a partir del 1 de enero de 2035 en las emisiones de los vehículos a la venta, estableciendo además un calendario con pasos intermedios a cumplir, pues en 2025 tendría que haberse logrado una rebaja del 15% en comparación con la media de emisiones de 2021 y en 2030 esa reducción debería alcanzar ya, como mínimo, el 55%.

Sin embargo, tras la aprobación por parte de los eurodiputados la medida no es firme realmente, pues con la votación a favor del Parlamento solo se inicia la recta final del proceso, ya que la propuesta pasará ahora a cada uno de los 27 estados miembros de la UE para su potencial aprobación, tras lo cual se iniciaría la redacción definitiva de la norma.

Francia, Italia y ahora Alemania

Una aprobación socio a socio que no se plantea ni mucho menos sencilla, a tenor de las manifestaciones realizadas en los últimos meses desde gobiernos de países con mucho peso en el sector del automóvil europeo, como Francia, que en julio del pasado ya expresó su oposición a la prohibición de los coches con motor térmico en la Unión Europea en 2035, o Italia, que también mostró sus dudas sobre una medida tan restrictiva y abogó por consentir desde esa fecha soluciones alternativas, como los combustibles sintéticos, además de plantear, en lo que muchos llamaron ‘la enmienda Ferrari’, la posibilidad de hacer algún tipo de excepción con fabricantes de pequeñas series, como sus marcas Lamborghini o la propia Ferrari.

En ese escenario de incertidumbre muchos miraban a Alemania para esperar su reacción, al tratarse de la gran potencia económica continental pero también del principal fabricantes de automóviles y el país con más matriculaciones de la UE, dándose por hecho que finalmente apoyarían desde Berlín la propuesta de la Comisión Europea, ahora aprobada por el Parlamento. Y, sin embargo, parece que el Gobierno alemán no lo tiene tan claro, e incluso que se opondrá a la propuesta aprobada cuando deba decidir al respecto. Así al menos se desprende de las declaraciones efectuadas por el ministro alemán de Finanzas, Christian Lindner, durante la celebración del ‘Día de la Industria Alemana’ organizado por el potente e influyente BDI, y en las que el principal responsable del área económica del país afirmó que «seguiría habiendo nichos para los motores de combustión», por lo que la prohibición era una equivocación y el gobierno alemán no estaría de acuerdo con esa legislación europea.

Lindner, presidente del Partido Demócrata Liberal (FDP) que forma la coalición de gobierno junto a socialdemócratas y verdes, hizo estas declaraciones justo cuando se inician las negociaciones entre los responsables de la UE y los Ejecutivos de los diferentes países miembros en torno a la pretendida prohibición del 2035, aunque el titular alemán de Finanzas también aprovechó su discurso ante los principales directivos de la industria germana para apostar por el liderato de su país en el mercado de los vehículos eléctricos.