“007 contra el Dr. No” cumple 58 años de su estreno

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El éxito de la saga creada por Iam Fleming continúa todavía y ya estamos pendientes de la última entrega. Y todo empezó a gestarse en 1958 por el autor y su amigo Ivan Bryce.

En otoño del mismo año, Bryce presenta a Fleming al joven escritor y director Kevin McClory y los tres, junto a Ernst Cuneo, formaron la asociación Xanadú Productions, nombrada en honor a la casa de Bryce en las Bahamas, pero jamás plasmada como compañía. En mayo de 1959 Fleming, Cuneo, McClory y Bryce tuvieron su primera reunión en casa de Bryce en Essex y posteriormente en casa de McClory en Londres donde escribirían los primeros borradores de la historia que sería Operación Trueno.

El guion terminado debía ser llevado a la pantalla por Kevin McClory. Sin embargo, este acababa de fracasar económicamente con una película, El niño y el puente. Esto trajo complicaciones para encontrar la financiación adecuada para la película.

En la biografía de Fleming escrita por John PearsonLa vida de Ian Fleming, se dice que McClory había visitado a Fleming en “Goldeneye”, la mansión de este en Jamaica, donde Fleming explicó a McClory su intención de ceder el guion a MCA (Corporación Musical de América), recomendando que fuese McClory el productor de la película.

Unos meses más tarde, sin embargo, Fleming conoció a Harry Saltzman a quien vendió los derechos de sus libros (tanto los ya publicados como los siguientes de la serie, con la única excepción de Casino Royale, cuyos derechos ya habían sido vendidos a otros productores) inicialmente sin poner en marcha el proyecto.

Por otro lado Albert R. Broccoli quiso comprar los derechos a Saltzman a lo que este se negó pero aceptó asociarse con Broccoli para llevar al cine las novelas de Bond. Sin embargo, varios estudios de Hollywood rechazaron producir las películas, considerándolas “muy británicas” y “descaradamente muy sexuales”.

Broccoli contrató originalmente a Richard Maibaum y a su amigo Wolf Mankowitz para escribir el guion original de Dr. No, en parte por la ayuda de Mankowitz por intermediación entre Broccoli y Saltzman.​

 Un primer borrador del guion fue rechazado porque los guionistas habían hecho que el villano, Dr. No, fuese un mono.​ Mankowitz dejó la película, y luego Maibaum llevó a cabo una segunda versión, más en consonancia con la novela. Mankowitz llegó a tener su nombre borrado de los créditos después de verlos, ya que temía que la película sería un desastre.

También hubo sus problemas para realizar el casting. Tardaron en ponerse de acuerdo. Los productores solicitaron que Cary Grant interpretase a Bond pero fue descartado ya que el actor se había comprometido a interpretar el personaje en una película cuando deseaban que el actor estuviera en la saga. Richard Johnson fue la primera elección del director pero rechazó el papel porque ya tenía un contrato con MGM y tenía la intención de irse. ​

Otro actor muy considerado fue Patrick McGoohan por su personaje del espía John Drake en la serie de televisión Danger man pero rechazó también el papel ya que lo consideraba un personaje “demasiado promiscuo”. Otro actor en el que pensaron fue David Niven, quien interpretaría al personaje en la parodia Casino Royale de 1967.

Hubo muchas historias apócrifas sobre el actor deseado en opinión del mismo Ian Fleming, entre ellas que Fleming tenía como actor preferido a Richard Todd.​ En su autobiografía Cuando la nieve se derrite Cubby Broccoli declaró que Saltzman había considerado a Roger Moore para el papel pero considerado en su momento como “muy joven, tal vez algo bonito”​. En su autobiografía My word is my Bond, Moore declaró que los productores no le ofrecieron el papel hasta la preproducción de Vive y deja morir en 1973. Moore protagonizó la serie El Santo estrenada por primera vez el 4 de octubre de 1962, curiosamente un día antes del estreno de Dr. No.

Finalmente los productores contrataron a un fisicoculturista de 30 años llamado Sean Connery. ​ A menudo se informó que Connery ganó el papel a través de un concurso creado para “encontrar a James Bond”. Si bien esto no es cierto, el concurso en sí existía y seis finalistas fueron elegidos y probados en pantalla por Bróccoli, Saltzman, y Fleming. El ganador del concurso fue un modelo de 28 años de edad, llamado Peter Anthony, que, de acuerdo con Broccoli, tenía una cualidad cercana a Gregory Peck, pero fue incapaz de entrar en el papel. 

 Cuando Connery fue invitado a reunirse los productores apareció desaliñado y con la ropa sin planchar, pero Connery “fue probado y valió la pena”, como él actuó en la reunión. Con una actitud de macho, diablo-poder-cuidado.

​ Cuando se fue al final de la jornada, tanto Saltzman, como Broccoli, lo observaron a través de la ventana mientras se dirigía a su coche, ambos llegaron a la conclusión en que él era el hombre adecuado para interpretar a Bond. 

Después de que Connery fuese escogido, Terence Young llevó al actor con su sastre y su peluquero y lo presentó a la alta sociedad: casinos, restaurantes y mujeres de Londres. En palabras del escritor Raymond Benson, Young educó al actor “en las formas de ser apuesto, ingenioso, y sobre todo, fresco”. 

Para el papel de la “chica Bond”, se pensó antes en Julie Christie pero se le descartó al no ser suficientemente voluptuosa. 39​ Pero apenas dos semanas antes del inicio del rodaje el papel cayó en manos de una actriz de veinticinco años más conocida por su matrimonio con John Derek que por sus trabajos cinematográficos: Ursula Andress.

Fue precisamente su marido quien la convenció para que interpretara el personaje de Honey Ryder, definido por el autor de la novela como la “parte trasera de una Venus de Botticelli”.Para aparentar el origen jamaiquino del personaje se sometió a maquillaje bronceado pero por su marcado acento suizo su voz fue doblada por Nikki van der Zyl

La película tuvo más éxito de lo que se presumía. Se estrenó en Estados Unidos y la première europea fue en Londres el 5 de octubre de 1962, a la que Connery acudió en compañía de Zena Marshall, la exótica Miss Taro.

A pesar de la modestia de su lanzamiento, el filme fue ganando puestos hasta convertirse, en contra de todas las previsiones, en el quinto título más taquillero del mercado británico en 1962. Y no solo recuperó su inversión, sino que dio ganancias suficientes como para garantizar un nuevo capítulo de la saga.

 Una saga que, como decimos, todavía continúa y tendremos que esperar hasta abril del año que viene para ver la que, han dicho, será la última que protagonice Daniel Craig.