Teatro: se presenta un año espléndido para los amantes de “las tablas”

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La cartelera teatral madrileña recibe 2023 pletórica de estrenos. Más allá de los exitosos musicales, que han consolidado a la capital como la tercera capital del mundo en el género tras el Broadway neoyorquino y el West End londinense, en sus escenarios se dan la mano espectáculos consagrados que acumulan temporadas y estrenos que buscan ganarse un hueco en el corazón de los espectadores con drama y humor.
LMN

YERMA (TEATRO MARÍA GUERRERO)

El Centro Dramático Nacional presenta la nueva versión de la tragedia de Federico García Lorca, dirigida por Juan Carlos Martel Bayod. Producida por el Teatre Lliure, con espacio escénico de Frederic Amat y música de Raül Refree, la pieza se estrenó el pasado noviembre en Barcelona provocando el aplauso generalizado de la crítica, que destacó su mirada novedosa, la delicadeza de su puesta en escena y la impecable interpretación de la protagonista, María Hervás. Yerma, una de las piezas más aclamadas del poeta granadino, fue escrita en 1934 y forma parte de su trilogía rural -junto con Bodas de sangre (1933) y La casa de Bernarda Alba (1936)-. En ella se unen mito, poesía y realidad a través de una mujer oprimida a la par que liberada.

LA CENA DE LOS IDIOTAS (TEATRO AMAYA)

La aclamada comedia francesa, una inteligente crítica a una sociedad en la que no es fácil saber quién es realmente el idiota, regresa a Madrid con una nueva adaptación y dirección a cargo de Josema Yuste, quien ya encarnara a uno de los protagonistas de la obra de Francis Fever. «Asumo el rol de la dirección con la misma ilusión que cuando la interpreté. Esta obra es una lección para todos aquellos que menosprecian a sus semejantes por el mero hecho de parecerles inferiores a ellos y no hay nada más mezquino que sentirse superior a otro», asegura Yuste, que cuenta con el propio Jiménez en el elenco, junto a Juanra BonetDavid FernándezEsther del PradoAlberto Chaves e Irene Hernández.

LA VOZ HUMANA (ESPACIO GARAJE LOLA)

La prestigiosa soprano internacional Nicola Beller Carobone protagoniza -, por primera vez en su carrera, también dirige- el clásico escrito por Jean Cocteau en 1930 para teatro y compuesto por Francis Poulenc en 1958 como ópera. «Es una tragedia lírica en un acto para un sólo personaje. Tiene forma de monólogo desesperado, con grandes pasajes de canto con y sin acompañamiento musical que requieren de una artista que vaya más allá de lo vocal. Es muy exigente en la parte interpretativa y Nicola se encargará de encarnar a este personaje tan potente. Este montaje un gran reto para todos y es un honor estar a su lado», asegura Emiliano Suárez, director del Espacio Garaje Lorca y productor de la obra.

RETORNO AL HOGAR (FERNÁN GÓMEZ CENTRO CULTURAL LA VILLA)

Harold Pinter, Premio Nobel de Literatura en 2005, retrata con crudeza las mil y una contradicciones y tensiones entre un padre viudo que vive con dos de sus hijos, ya adultos, y un hermano. La llegada del hijo mayor, aparentemente el triunfador de la familia, con su esposa, desata todos los vientos de una tempestad provocada por un ambiente asfixiante y opresivo provocado por la envidia y el desprecio mutuos entre todos los miembros del clan. «La infidelidad, el abuso, el proxenetismo y todo aquello que no soportamos bajo una lente convencional nos son ofrecidos sin contemplaciones ni miramientos especiales», explica el director argentino Daniel Veronese, que se pone al frente de esta función protagonizada por Miguel Rellán, David Castillo, Fran Perea, Alfonso Lara, Juan Carlos Vellido y Silma López.

LOS AGUAFIESTAS (TEATRO REINA VICTORIA)

Josema Yuste repite en cartel, esta vez sobre el escenario, con otra comedia salida de la pluma de Francis Veber, uno de los dramaturgos más reconocidos en Francia. Interpreta a Sergei, un asesino a sueldo que se hospeda en un hotel para poder cumplir con uno de sus encargos. Esta misión que se verá interrumpida una y otra vez por Ramón, el huésped de la habitación contigua encarnado por Santiago Urrialde que pretende suicidarse tras sufrir el abandono por parte de su mujer. Dirige Marcelo Casas, quien asegura que el espectáculo «reúne todos los ingredientes fundamentales de la comedia de situación para hacer llegar y crear en el espectador el disfrute continuado».

LAS CARTAS DE CRISTIÁN (TEATROS DEL CANAL)

«La despersonalización es uno de los sistemas de defensa que utiliza la mente para protegerse del trauma, y provoca la sensación de alejar la vivencia, de no haberla experimentado realmente. Trasladé ese efecto a la construcción de la estructura de la obra», afirma Antonio C. Guijosa sobre Las cartas de Cristián, una comedia, «sobre la mediocridad, el inconformismo y las ideas románticas». Cristián (Fael García) es un tipo con cierto éxito. Es un famosete de segunda, gracias a su trabajo como presentador en un latenight con poca audiencia. Cae bien, es carismático, divertido… Pero eso no es suficiente para llamar la atención de Maggie (Ana Mayo), su amor de juventud, con la que se reencuentra después de muchos años. Impulsado por el deseo de gustarle y convencido íntimamente de que en realidad él da para más -que puede hacer algo más interesante, o más profundo, o más importante- decide dar un giro a su vida y sacar su verdadero talento.

ITALIANESES (TEATRO DEL BARRIO)

La compañía NadaDeLirios sigue apostando por el teatro italiano y en concreto por una corriente que sigue generando mucho interés, el teatro di narrazione. Pero si en Kohlhaas (candidata a los Premios MAX 2021 en la categoría Mejor Espectáculo Revelación) el narrador era un personaje externo y narraba la historia en tercera persona, en Italianeses Riccardo Rigamonti encarna a un personaje que narra su propia vida en primera persona. Cuenta la historia de Tonino Cantisani, que nace en un campo de prisioneros en 1951, de padre calabrés y madre albanesa, y vive en él con su madre durante 40 años, creyendo en un progenitor y en una República Italiana de cuento. Tras la caída del régimen albanés llega al fin a Italia en 1991 y descubre que la realidad no coincide con lo que se había imaginado. Con un tono ligero, poético, con una mirada cándida, Tonino narra su pasión por las telas, su amor a una joven en el campo, su reclusión y el anhelado reencuentro paterno.