Septiembre, el nuevo enero de la belleza
Después del verano no necesitamos transformarnos, sino recuperar la piel, el cabello, los hábitos y esos pequeños rituales que nos hacen sentir bien. Septiembre se convierte así en el verdadero mes del reset
Mamen Crespo
Enero y septiembre tienen algo en común. Después de las vacaciones sentimos la necesidad de poner orden, recuperar rutinas y empezar de nuevo, pero septiembre llega con una particularidad: el verano deja huella. El sol, el calor, el cloro, la sal y los cambios de horarios se reflejan en la piel y el cabello.
Por eso, el primer paso de la rentrée beauty no debería ser transformar, sino recuperar. La piel pide hidratación y luminosidad, mientras que el cabello necesita reparar el daño, recuperar brillo y sanear las puntas. También es un buen momento para revisar manchas y consultar con un especialista qué tratamientos tienen realmente sentido después del verano.

El cuerpo tampoco necesita una nueva «operación bikini». Septiembre invita a recuperar el movimiento, el descanso, la alimentación y la hidratación. Volver a dormir bien y recuperar una rutina de ejercicio puede tener tanto impacto como cualquier tratamiento.
Y está el neceser. Revisar cosméticos caducados, productos deteriorados por el calor y todo aquello que acumulamos y apenas utilizamos permite simplificar. Menos productos, pero mejor elegidos.

La verdadera rentrée empieza cuando recuperamos nuestros pequeños rituales: limpiar, hidratar, proteger la piel del sol y reservar unos minutos para nosotros.
El reset de septiembre: revisar la piel, sanear el cabello, ordenar el neceser, recuperar el sueño, volver al ejercicio y mantener la fotoprotección, ya que cuidarse no debería ser una exigencia, sino una forma de volver a encontrarnos.
