Mundo Animal

Qué pasa con tu mascota si tienes que ser evacuado por un incendio

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Los incendios forestales de este verano han vuelto a poner sobre la mesa un problema que afecta a miles de familias: qué hacer con perros, gatos y otros animales de compañía cuando una emergencia obliga a abandonar una vivienda de forma inmediata.

Las evacuaciones provocadas por incendios, inundaciones u otras catástrofes no afectan únicamente a las personas. En España hay ya más de 15 millones de animales de compañía, según la primera estimación oficial realizada por el Gobierno, de los que aproximadamente 7,5 millones son perros y 5,6 millones gatos.

La Ley de Bienestar Animal establece expresamente que los planes de Protección Civil deben contener medidas destinadas a proteger a los animales en situaciones de emergencia. Sin embargo, la aplicación práctica todavía presenta diferencias importantes dependiendo del territorio y del tipo de emergencia.

El propio Gobierno anunció el pasado mes de junio la elaboración de un protocolo específico para atender a los animales de compañía en caso de emergencias o catástrofes, un trabajo conjunto entre la Dirección General de Derechos de los Animales y Protección Civil.

Ante una evacuación, los especialistas recomiendan no esperar al último momento para pensar qué hacer con la mascota. Tener localizado el transportín, disponer de correa, agua y algo de comida y conservar accesible la documentación del animal puede facilitar mucho una salida rápida.

También resulta especialmente importante que perros y gatos estén correctamente identificados mediante microchip y que los datos de contacto asociados estén actualizados. En situaciones de caos o evacuaciones multitudinarias, una mascota puede escapar o separarse de sus propietarios.

En el caso de los gatos, disponer del transportín preparado puede ahorrar minutos importantes. Para los perros, además de la correa, conviene tener localizado un arnés que permita controlar al animal si está nervioso.

Una de las principales dificultades aparece cuando las familias tienen que trasladarse a instalaciones habilitadas de forma provisional. Polideportivos, pabellones o centros públicos no siempre cuentan con espacios específicos para alojar animales.

Esta situación ha provocado que en diferentes catástrofes sean protectoras, clínicas veterinarias y voluntarios quienes terminen haciéndose cargo temporalmente de perros y gatos cuyos propietarios han tenido que abandonar sus viviendas.

La reciente sucesión de incendios ha vuelto a evidenciar esta necesidad. La normativa ya contempla la protección animal dentro de las emergencias, pero queda pendiente desarrollar procedimientos más homogéneos que permitan saber de antemano dónde pueden ser trasladadas las mascotas y quién debe hacerse cargo de ellas.

Para quienes viven con animales, preparar con antelación una posible evacuación puede parecer innecesario hasta que llega una emergencia. Tener a mano transportín, documentación, medicación y los elementos básicos del animal puede marcar la diferencia cuando hay que salir de casa con apenas unos minutos de margen.