Los hombres de rojo, imprescindibles en las urbanizaciones del norte de Madrid
Cada verano, con la apertura de las piscinas comunitarias, una figura se convierte en indispensable en las grandes urbanizaciones de la zona norte de Madrid. Son los socorristas, los conocidos como «hombres de rojo», profesionales que velan por la seguridad de miles de vecinos en enclaves residenciales como La Moraleja, El Soto de La Moraleja, El Encinar de los Reyes, Fuente del Fresno, Ciudalcampo o Club de Campo.
LMN
Su presencia no es una mera recomendación, sino una obligación legal en la mayoría de las piscinas de uso colectivo. La normativa de la Comunidad de Madrid establece que las comunidades de propietarios con más de 30 viviendas deben contar con servicio de socorrismo durante todo el horario de apertura de sus instalaciones acuáticas. Esto hace que cada temporada estival cientos de profesionales sean contratados para trabajar en las urbanizaciones y complejos residenciales de la región.
Detrás de una imagen asociada al verano, el sol y la piscina existe una importante responsabilidad. Los socorristas son los encargados de prevenir accidentes, vigilar el cumplimiento de las normas de seguridad, atender incidencias y actuar con rapidez ante cualquier emergencia que pueda producirse dentro o en las inmediaciones del vaso de la piscina.
Para ejercer esta profesión es necesario contar con una formación específica. En la Comunidad de Madrid los socorristas deben haber realizado un curso homologado que incluye técnicas de salvamento acuático, primeros auxilios y reanimación cardiopulmonar (RCP), además de superar pruebas prácticas de natación. Asimismo, deben estar inscritos en el Registro Profesional de Socorristas de la Comunidad de Madrid, requisito indispensable para poder desempeñar esta labor.
Muchos de los jóvenes que cada verano ocupan estas plazas encuentran en el socorrismo su primera experiencia laboral. Sin embargo, la responsabilidad que asumen va mucho más allá de un empleo temporal. En urbanizaciones donde durante los meses de verano conviven cientos de familias y donde las piscinas registran una intensa actividad diaria, su capacidad de reacción puede resultar determinante para evitar consecuencias graves.
Desde las grandes comunidades de La Moraleja hasta las urbanizaciones de Ciudalcampo o Fuente del Fresno, los socorristas forman parte del funcionamiento habitual del verano. Su vigilancia constante, aunque muchas veces pase desapercibida, permite que miles de vecinos disfruten del baño con tranquilidad y seguridad. Son una figura discreta pero esencial, cuya labor se convierte cada temporada en uno de los pilares del buen funcionamiento de las piscinas comunitarias.