Las 20 mejores películas de la Historia del Cine según Sight and Sound

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La prestigiosa Sight and Sound Magazine, fundada en 1932, actualiza solo cada diez años y desde 1952, la lista de las 100 mejores películas de la Historia del Cine. Nosotros hemos rescatado las 20 primeras de su clasificación y la primera es una auténtica sorpresa incluso para el cinéfilo español ya que nunca se proyectó aquí ni en salas, ni en televisión, ni en internet:‘Jeanne Dielman, 23, Quai du Commerce, 1080 Bruxelles’ de Chantal Akerman. La foto que acompaña este artículo es la más conocida y emblemática de esta sorpresa.
BettyGS

Fundada en 1932, es en 1952 cuando Sight and Sound, The International Film Magazine, publica su célebre lista por primera vez. La película que entonces ocupó el primer puesto fue ‘Ladrón de bicicletas’, el clásico indiscutible e inolvidable que Vitorio De Sica dirigiera en 1948. El ranktng lo votan cientos de críticos de todo el mundo y solo se da cada diez años. De ahí la trascendencia que tiene para todos.

En las décadas posteriores, 1962, 1972, 1982, 1992, 2002 y 2012, ‘Ciudadano Kane’ (1941) reinó inamovible en ese primer puesto. La obra maestra de Orson Welles, habitual en toda lista de cine que se precie, fue desbancada en 2012 por ‘Vertigo’ (1958), de Alfred Hitchcock. Así pues, la expectación era máxima tras esta última espera de una década.

Vamos con un vistazo más amplio. Aquí tenéis los primeros 20 puestos en esta lista de 100 títulos imprescindibles:

1.Jeanne Dielman, 23, quai du Commerce, 1080 Bruxelles (1975)

2.Vértigo (1958)

3.Ciudadano Kane (1941)

4.Cuentos de Tokio (1953)

5.Deseando Amar (2000)

6.2001: Una Odisea del Espacio (1968)

7.Buen trabajo (1999)

8.Mulholland Drive (2001)

9.El hombre de la cámara (1929)

10.Cantando bajo la lluvia (1951)

11.Amanecer (1927)

12.El Padrino (1972)

13.La regla del juego (1939)

14.Cleo de 5 a 7 (1962)

15.Centauros del desierto (1956)

16.Un falso despertar (1943)

17.Primer plano (1989)

18.Persona (1966)

19.Apocalypse Now (1979)

20.Los 7 samuráis (1954)

En estos 20 encontramos habituales de las listas como las dos películas mencionadas que complementan el podio, las monumentales, cada una a su manera, ‘Centauros del desierto’ (John Ford) y ‘Apocalypse Now’ (Coppola, además, repite con el inevitable ‘El Padrino’); la maravillosamente imperfecta, y crónica del paso del cine mudo al sonoro, que es ‘Cantando bajo la lluvia’; ese frío e insondable monolito de ‘2001’, como siempre lo fue el propio Kubrick; ‘Amanecer’, la aventura americana del alemán Mournau, una absoluta obra maestra; Bergman reinventándose con la siempre sorprendente ‘Persona’; David Lynch, con ‘Mulholland Drive’; la hipnótica poesía de Won Kar Wai en ‘Deseando amar’; la serenidad y humanidad de Ozu en ‘Cuentos de Tokio’, etc, etc.

‘Jeanne Dielman, 23, Quai du Commerce, 1080 Bruxelles’ la ganadora

Hay muchas razones para celebrar, pues, el ascenso de Jeanne Dielman a una posición tan preponderante en el canon cinematográfico que, por fuerza, va a conocer muchísimos nuevos espectadores en los próximos años.

En 1968 llegó su primer corto, ‘Saute ma ville’, y durante una fructífera estancia en Nueva York entró en contacto con el cine experimental de Stan Brakhage, Michael Snow oJonas Mekas.

Al volver a Bélgica obtuvo un revuelo notable a partir de su película ‘Yo, tú, él, ella’, no solo por la simpatía de la crítica sino por mostrar la primera escena de sexo lésbico sexualmente explícita de la historia del cine

El caso es que no había forma de que un film como ‘Jeanne Dielman’ no fuera leído en clave sociopolítica, y poco tiempo después el New York Times la definió como «la primera obra maestra del feminismo de la historia del cine».

Sin ser tan popular como ‘Vértigo’ o ‘Ciudadano Kane’, ‘Jeanne Dielman’ siempre ha sido una obra consagrada, cuya relevancia ya se daba por supuesta en el momento del estreno. La propia Akerman, ante el impacto que tuvo para su carrera, recordaba que «fue preocupante porque me preguntaba cómo podía hacerlo mejor, y no sé si llegué a hacerlo».

La obra siempre ha tenido una gran valoración, si bien empezó a percibirse un punto de inflexión a finales de los 90. En 1999 el Village Voice ya había erigido a ‘Jeanne Dielman’ como una de las mejores películas de la historia.

No tiene sentido, pues, hablar de una «revalorización», sino simplemente de una pasión colectiva que ha ido intensificándose (como pasa con todas las pasiones) mientras aumenta la cantidad de gente que la comparte.

La eclosión de Internet fue clave en esto, pero la cuestión es que nunca fue necesario reivindicar el nombre de Akerman; en 2012, cuando Sight & Sound publicó su penúltima selección, ‘Jeanne Dielman’ aparecía en el puesto 32.

La retrospectiva tuvo un gran seguimiento, y coincidió en el tiempo con la puesta en marcha de un documental a cargo de Marianne Lambert, ‘I Don’t Belong Anywhere: The Cinema of Chantal Akerman’. Tristemente, también coincidió en 2015 con la muerte de la propia Akerman a los 65 años, suicidándose en París luego de una enfermedad maníaco depresiva.

En los siete años transcurridos desde entonces, su nombre y la grandeza de ‘Jeanne Dielman’ han seguido permeando las esferas cinéfilas, de modo que la actual lista de Sight & Sound solo sea el broche de oro de un proceso regular, armonioso e inevitable.

Las nuevas mejores 100 películas de la historia se caracterizan por una variedad en sus firmas y condiciones de producción (tanto en lo relativo a la nacionalidad como a la escala) que va más allá de la primera posición de Jeanne Dielman.

Vía Sight & Sound Laura Mulvey ha vuelto a ‘Jeanne Dielman, 23, Quai du Commerce, 1080 Bruxelles’, recordando cómo le marcó el visionado y repasando sus virtudes. Mulvey alaba el «léxico del gesto doméstico» que ensambló Akerman, y destaca cómo logró que el cine «dejara de ser un instrumento de opresión para convertirse en una fuerza liberadora». Razonamientos que la propia Akerman, dando cuenta de su generosidad intelectual y de su preocupación por el lenguaje del medio, ya practicaba poco después de estrenar la mejor película de la historia del cine.

La trama de ‘Jeanne Dielman, 23, Quai du Commerce, 1080 Bruxelles’ es mínima, pero no supone en absoluto un ejemplo de cine antinarrativo. De hecho, la película destaca por el extremo rigor con el que los elementos son dispuestos en pantalla con una determinada intención comunicativa donde destaca, en efecto, la elección de lo que se muestra.

Que, en sí misma, también es una elección de lo que no se muestra y conduce a una calculada administración de las elipsis, vehiculando un discurso que la cineasta despiezaba de forma abierta en sus reflexiones. Concretamente le gustaba hacer referencia a la citada jerarquía de las imágenes (en tanto a su voluntad por mostrar realidades silenciadas), y a la importancia que su propia madre había tenido de cara a escribir a Jeanne.

Las tres horas y media que dura se concentran casi por entero en el apartamento que la protagonista comparte con su hijo y a un activismo militante, interpreta a un ama de casa viuda con una rutina asentada, aunque esta pase una vez al día por encuentros con hombres ante quienes se prostituye. ‘Jeanne Dielman’ narra tres días en la vida de esta mujer y poco más aunque, como se reconoció instantáneamente, en tan escuetos márgenes (espaciales y temporales) caben una complejidad y un potencial reflexivo abrumadores.

Cada decisión responde a dibujar un cierto estado psicológico (y social y político), que a raíz de su dependencia de la rutina experimenta bruscos y violentísimos cambios a mitad de la película. Precisamente en torno a la escena de las patatas, a las que sigue otra serie de descuidos representados como fatalidades cósmicas que culminan en un último giro que obliga a replantearse qué se ha visto hasta ahora.

Es un resumen, seguramente endeble, de algunos de los valores que atesora ‘Jeanne Dielman’, pero en torno a la voluntad dialéctica que la define en su integridad cabría esgrimir un nuevo motivo por el que es tan grato su liderazgo en Sight & Sound.