‘La piel del tambor’ otra novela de Arturo Pérez Reverte llevada al cine que tampoco pasará a la historia

Compartir
Los que hayan leído algunas de las obras de Pérez Reverte ya saben con gran parte de lo que se van a encontrar: un western en nuestros tiempos. No pueden faltar “el bueno”, “la chica” y “el malo”. Ya son varias las veces que he leído u oído que todo lo que escribe está pensado por él mismo más en un argumento cinematográfico que en simple literatura.
BettyGS

Pérez Reverte publicó la novela homónima en 1995, que leí en su momento, se convirtió en un éxito gracias en parte al morbo de jugar con algunos escándalos vaticanos aireados por los medios de entonces.

Doce años más tarde dio lugar a la fallida miniserie de cuatro capítulos Quart: El hombre de Roma, donde Roberto Enríquez daba vida al protagonista, una mezcla entre sacerdote y James Bond, muy similar a Alatriste y a la mayoría de protagonistas del escritor cartagenero, o sea un mercenario (no es cura por vocación), pendenciero, e irresistible para las mujeres.

‘La piel del tambor’ está dirigida por Sergio Dow al que le falta fuerza visual, talento para rodar secuencias de acción mínimamente creíbles, y capacidad para imprimir ritmo a la narración. Pese a todo, el hombre consigue entregar un espectáculo mínimamente ameno, centrándose en construir una peli de aventuras tipo cómic.

El reparto hace lo que buenamente puede con unos personajes que podrían haber caído en la caricatura. El británico Tichard Armitage, conocido como Thorin Escudo de Roble, en la trilogía de El hobbit, se limita a exhibir buen porte, Amaia Salamanca se excede al ponerle sentimiento a su personaje

En definitiva, es una propuesta que apunta a algo interesante, pero que fracasa a la hora de generar tensión. Culpa tanto de unos personajes demasiado estereotípicos y vacíos, de unas interpretaciones muy mejorables (seguramente, en gran parte culpa de lo primero), como de una realización y puesta en escena tampoco muy ocurrentes.

Sinopsis

Un hacker informático irrumpe en el ordenador personal del Papa dejándole un mensaje en el que asegura que la iglesia de Nuestra Señora de las Lágrimas mata para defenderse. Intrigado, el Santo Padre ordena que se investigue el asunto. Monseñor Spada asignará la misión a su mejor agente, el sacerdote Quart, poseedor de una larga experiencia en los asuntos oscuros de la Santa Sede. Entre tanto, en Sevilla, la aristócrata Macarena Bruner, una hermosa divorciada que es dueña de los derechos sobre el terreno donde se alza Nuestra Señora de las Lágrimas, escandaliza a la ciudad con sus amores inapropiados con un bailaor flamenco. Mientras coquetea por Sevilla se hace parte principal de un grupo que se resiste a dejar demoler la Iglesia.