¿Es necesario hacer el test de leucemia a nuestros gatos y cómo les puede afectar este virus?

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Tengamos gatos en casa o no, probablemente a todos nos suene la leucemia felina, un virus específico de gatos y que muchos quizás relacionen con el cáncer. Esta enfermedad tan famosa es una de las más graves que pueden padecer nuestros felinos ya que, sin ser tratada, puede acabar con su vida.
LMN

Pero, ¿en qué consiste exactamente la leucemia felina? Silvia De Dios, veterinaria especializada en gatos explica que se trata de un virus que ataca diferentes órganos y que, según el afectado, el animal padecerá unos síntomas u otros.

«Además, el gato puede ser portador pero no padecer la enfermedad en ese momento, por ello es recomendable que todos los gatos se hagan el test para saber si es o no portador de la enfermedad«, recomienda.

Síntomas, tratamiento y cómo prevenirlo

Los gatos son animales que enmascaran mucho sus dolencias, por lo que, tendremos que prestar especial atención a si dejan de comer, pierden peso o están apáticos, ya que los síntomas de la leucemia felina serán muy generales y dependerán del órgano afectado.

«En cuanto al tratamiento, cada vez existen más antivirales para controlar la enfermedad y estimuladores del sistema inmunitario, como el interferón, pero tienen un coste muy elevado», reconoce la veterinaria. «Lo mejor es intentar prevenirlo, en caso de ser negativo en el test».

Como este virus se contagia por contacto directo, compartir comederos y bebederos, a la hora de tener un gato positivo y otro negativo, es importante que el segundo tenga puesta la vacuna contra la leucemia felina para protegerlo.

«En los casos de gatos positivos pero no sintomáticos, es recomendable hacer más control sanitario, llevar al día las vacunas y las desparasitaciones y así evitar que las defensas, que quizás sean lo que está evitando que el virus se active, bajen», detalla la experta.

Una de las patologías más graves que produce la leucemia felina es la anemia que, en veterinaria, es muy exagerada. «Se da por falta de glóbulos rojos y, si éstos no se fabrican en la médula no transportan el oxígeno al corazón, algo que sería mortal para nuestros gatos», concluye De Dios.