Puntos de recarga eléctrica: una gran carencia en las zonas rurales

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Para que la transición hacia la movilidad eléctrica sea justa, es necesario atender a la demanda de infraestructuras de carga en los pueblos de las áreas rurales.
G. Pico Pérez

El histórico desequilibrio de infraestructuras que se ha producido entre las ciudades y las zonas rurales más aisladas tiene un alto riesgo de replicarse en la transición energética actual. Específicamente, en los puntos de recarga para la movilidad eléctrica.

 Los datos son apabullantes y no dejan lugar a duda; existe un problema de desequilibrio por resolver. Y es que 7 de cada 10 puntos de recarga se encuentran en zonas urbanas, con gran concentración de población, lo que revela la ínfima capacidad en las zonas rurales hoy en día. 

Sólo el 36% de los puntos de recarga se encuentran en las carreteras principales si salimos de las grandes ciudades. Una evidencia que puede disgregar y romper, todavía más, la cohesión social y vital entre las grandes urbes y las zonas rurales.

El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) español fijó conseguir 5 millones de vehículos eléctricos para 2030 en España, incluidos coches, furgonetas, motocicletas y autobuses. Esto requeriría, según las estimaciones del estudio, entre 222.901 y 289.130 puntos de recarga, cuando actualmente solo contamos con 5.950. Necesitaríamos 25.861 conectores cada año; queda mucho trabajo para alcanzarlo.

El 69% de todos los puntos actualmente están situados en zonas urbanas grandes y medianas, siendo una de las principales causas la influencia de las estrategias comerciales de las entidades privadas entre la oferta y la demanda (el 93% es de propiedad privada). Donde más tráfico y concentración de población existe, es mucho más probable que tengas facilidades para recargar tu vehículo eléctrico. Así, en la España rural puedes encontrar un punto de recarga cada 349 km2 y en las ciudades cada 4,11 km2.

También hay diferencia si se vive al lado del mar, donde abunda el turismo, o si te encuentras en el interior de la Meseta Central. El estudio también demuestra que los tramos más largos sin puntos de recarga se sitúan en las zonas del interior peninsular y son la costa mediterránea y del Atlántico las que están mucho mejor provistas.

Ninguna provincia de este litoral tiene tramos de carreteras entre puntos de carga de más de 60 km (obligatoriedad mínima exigida). También han conservado una mayor cantidad de instalaciones en la zona sur y este, por delante también de la costa norte.

La concentración geográfica de puntos de recarga es mucho mayor en el área de influencia del Mediterráneo. Imposibilitando un rápido, eficaz y certero despliegue del vehículo eléctrico, en el resto del mapa es prácticamente imposible encontrar trechos de carreteras entre puntos de carga de alta potencia de menos de 60 km. Casi 8 de cada 10 km tienen puntos de recarga más lejanos a los 60 km.

Carga rápida y lenta

Si se consideran puntos de recarga ultra rápida entre los 150 kW y los 350 kW y rápida los de 50 kW, el problema se agrava. La implantación y el desarrollo actual de la red de alta potencia (150 kW) es ínfimo, siendo una muralla infranqueable para quien se decida a cambiar el vehículo de combustión por uno eléctrico. 

Sólo el 2% de los conectores actuales en funcionamiento tienen una potencia superior o igual a 150 kW, estando el 5% en la red principal y tan solo un 0,7% en las áreas rurales, es decir, 1 de cada 50.

En Galicia, Cantabria, La Rioja y Navarra no se puede encontrar, hoy en día, un solo conector de alta potencia. Y a estas comunidades se le suman 9 provincias más: Castellón, Guadalajara, Guipúzcoa, Huesca, Jaén, Palencia, Segovia, Soria y Teruel. En suma, el 28% de la superficie de la España peninsular está despoblada de puntos de recarga de alta potencia.