Opinión

El perdón del ofendido: El mejor regalo del derecho

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En el marco de las fiestas navideñas, cuando la sociedad se abre al perdón y a la reconciliación, surge la historia de Isabel Duarte y Alejandro Castillo, que nos recuerda cómo el derecho acompaña la vida y la orienta hacia valores superiores.

Isabel perdono a Alejandro, el quería demostrarse su fiel compromiso y le propuso firmar una clausula penal que es común en el derecho anglosajón.

Ya desde el Derecho romano, la venia offensi representaba la facultad del ofendido de extinguir la acción privada, convirtiendo el perdón en un acto jurídico de reconciliación con efectos plenos en la responsabilidad del infractor. Como recogía el Digesto (D. 47,10), en los delicta privata la víctima podía renunciar a la acción, y esa renuncia tenía eficacia plena en el plano jurídico.

Este gesto humano encuentra reflejo en el Código Penal español, artículo 130, que establece que el perdón del ofendido extingue la responsabilidad en determinados delitos menores. La jurisprudencia del Tribunal Supremo ha reiterado que el perdón no es signo de debilidad, sino un acto de reconciliación que el ordenamiento jurídico reconoce y protege.

Alejandro, consciente de su error, y con el compromiso a Isabel firmo una cláusula penal redactada por su abogado. Con ello quiso demostrar su compromiso de cumplir lo prometido, pues sabía que esa garantía, regulada en el Código Civil, que obliga al deudor a pensar dos veces antes de incumplir. En el derecho anglosajón, la figura equivalente son los liquidated damages, que cumplen una función semejante: asegurar el cumplimiento de las obligaciones.

La historia de Isabel y Alejandro se convierte en ejemplo vivo de las enseñanzas de los grandes pensadores y filósofos jurídicos desde Platón nos recuerda que la ley debe guiar hacia la virtud a Santo Tomás de Aquino enseña que la justicia se perfecciona con la misericordia, como el perdón otorgado por Isabel y Hans Kelsen afirma que el derecho es un sistema de normas, y la cláusula penal aceptada por Alejandro es muestra de su rigor.

El acto de la firma de Alejandro, recordándonos que detrás de cada norma laten valores universales, el derecho y el perdón se convierten en el mejor regalo de la Navidad y una institución que, desde Roma hasta nuestros días, nos recuerda que la norma no solo sanciona, sino que también puede reconciliar y sanar.

Juan Pedro Mantilla Martínez/Letrado