El kiosko del Soto de La Moraleja cumple 36 años

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El pasado 20 de marzo, el kiosko de la calle Begonia del Soto de La Moraleja cumplió treinta y seis años desde que abrió por primera vez sus puertas al público. Miguel y su familia llevan al frente de este negocio desde 1985. En la actualidad, son sólo dos los que quedan en la localidad de Alcobendas.

El kiosko de la calle Begonia es un emblema del distrito urbanizaciones de Alcobendas. Lo cierto es que pocos negocios pueden presumir de llevar tantos años al pie del cañón. De sus inicios, Miguel, su propietario, recuerda que “salvo Las Terrazas, todo era campo hasta llegar a Alcobendas, pasando por el Arroyo de La Vega, que era un arroyo “. Por ver, esta familia ha sido protagonista directa de la constante evolución que han vivido las urbanizaciones de este municipio. En la actualidad, solo en el Soto viven casi 15.000 personas. Pero al principio, en 1985, los comienzos no fueron nada fáciles. “Estuvimos dos años prácticamente sin vender nada”. 

Miguel regenta el Kiosko que fundó su suegro hace 36 años.

Entre las anécdotas del inicio de este establecimiento, destaca que no debería estar ahí, ya que se le asignó otro lugar, pero finalmente el suegro de Miguel lo instaló en la localización donde lleva más de tres décadas y media. Durante muchos años, el Kiosko convivió con el antiguo laguito, nombre coloquial con el que se conocía a la Plaza de La Rosa y donde la gente joven se agrupaba. E, lo hace rodeado de viviendas, con el centro comercial Los Porches y con el parque de María de Villota

Entre sus méritos siempre ha estado su completa propuesta, donde además de la prensa, nacional e internacional, revistas y cualquier coleccionable, siempre ha vendido tabaco y un nutrido surtido de dulces. Ahora, adaptado a los tiempos que corren, abre puertas a nuevos formatos, como la recogida y entrega de paquetes de Amazon.

Su época más dorada la vivió a finales de los noventa y principios de siglo, tiempos donde la prensa y las revistas eran completamente necesarios. En periódicos y según nos cuenta, “las ventas le han bajado al 20 o 25 por ciento de entonces”.” En aquellos años, continúa Miguel, venían y se llevaban todas las cabeceras cada día. Eso ya no volverá a suceder”. La causa de este bajón es el mundo digital y que ahora buscamos en redes sociales, internet y otros formatos, todo de una manera inmediata.

Su mayor apoyo son los clientes fieles que pasan de forma diaria a saludar. Miguel conoce a más de tres generaciones en diferentes familias del vecindario y durante la pandemia Miguel “se sintió arropado por los vecinos” y agradece, “que el papel siga existiendo”. Respecto al futuro, considera que el Kiosko pasará a ser “un producto del lujo”