El aumento de las garrapatas preocupa a los veterinarios este verano: qué zonas son las de mayor riesgo y cómo proteger a las mascotas
Las altas temperaturas y la escasez de lluvias han favorecido este verano la proliferación de garrapatas en buena parte de España. Los veterinarios recomiendan extremar las precauciones durante los paseos, especialmente en zonas de campo y parques con vegetación, ya que estos parásitos pueden transmitir enfermedades tanto a los animales como, en algunos casos, a las personas.
LMN
l verano está siendo especialmente favorable para la presencia de garrapatas. Las temperaturas elevadas y las condiciones ambientales de los últimos meses han propiciado que estos parásitos mantengan una elevada actividad, lo que ha llevado a las clínicas veterinarias a insistir en la importancia de la prevención.
Aunque tradicionalmente su presencia se asociaba únicamente a la primavera, los especialistas recuerdan que actualmente pueden encontrarse prácticamente durante todo el año, especialmente en periodos cálidos.
En la Comunidad de Madrid, las zonas con vegetación abundante, senderos, montes y áreas naturales concentran el mayor riesgo. Espacios como el Monte de El Pardo, la Dehesa Boyal, Valdelatas, el Monte de Viñuelas o numerosos caminos rurales del norte de Madrid son algunos de los lugares donde es más fácil que perros y gatos entren en contacto con estos parásitos durante un paseo.
Las garrapatas suelen esperar sobre hierbas altas, arbustos o matorrales hasta adherirse al pelaje del animal cuando pasa cerca. Una vez fijadas a la piel, comienzan a alimentarse de sangre y pueden transmitir enfermedades como la ehrlichiosis, la babesiosis o la enfermedad de Lyme.
Los veterinarios aconsejan revisar cuidadosamente a las mascotas al regresar de cada paseo. Las orejas, el cuello, las axilas, la zona de la ingle y el espacio entre los dedos son algunos de los lugares donde con mayor frecuencia se esconden.
La prevención continúa siendo la herramienta más eficaz. Para ello existen collares antiparasitarios, pipetas y comprimidos de larga duración que ayudan a evitar la fijación de estos parásitos. La elección del tratamiento debe realizarse siempre con el asesoramiento del veterinario, ya que depende de la edad, el peso y el estilo de vida de cada animal.
En caso de encontrar una garrapata adherida, los especialistas recomiendan retirarla con unas pinzas finas sujetándola lo más cerca posible de la piel y extrayéndola con un movimiento firme y continuo, evitando aplastarla o utilizar remedios caseros como aceite, alcohol o calor, ya que podrían favorecer la transmisión de patógenos.
Además de proteger a las mascotas, los expertos recuerdan que algunas especies también pueden picar a las personas. Por ello, tras una jornada en el campo conviene revisar la ropa y el cuerpo, especialmente en niños, y acudir al médico si aparece fiebre, una erupción cutánea o síntomas compatibles con una infección tras una picadura.
Con unas sencillas medidas preventivas y una revisión después de cada paseo, es posible reducir de forma importante el riesgo y disfrutar del verano con mayor tranquilidad junto a perros y gatos.