¿Conocemos realmente a Tom Cruise? Homoerotismo, novias y Cienciología

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El actor está consiguiendo un gran éxito con la entrega de “Top Gun”. Probablemente nos ha llevado a las salas más su protagonista que la película en sí. Tom Cruise es uno de los últimos intérpretes que podamos calificar como “estrella”, ¿o no?
BettyGS

Tom representa en sí mismo una duda existencial para los analistas de la cultura pop: si parte del cine como tradición y liturgia ha muerto con la pandemia, ¿se ha terminado también el concepto de “estrella”?

Si eso ha ocurrido, como parece, está claro que Tom Cruise es una de las últimas. Solo hace falta remontarse a los inicios de su carrera para saberlo. A principios de los 80 su imagen fue cuidadosamente planeada por la productora y representante Paula Wagner, la responsable de la construcción ese icono que es el actor.

Los que más le han seguido argumentan que hizo la misma película una y otra vez. Es cierto. De ‘Risky Business’ a ‘Días de Trueno’, el esquema era muy similar: él interpretaba al jovencito norteamericano guapo, saludable y arrogante que acaba siendo redimido por el amor de una mujer más mayor y con la ayuda de un hombre maduro que hace las veces de padre postizo.

Un molde ochentero que calca el proceder de las viejas estrellas de Hollywood, a las que se les diseñaba una imagen tipo que llevaban hasta sus últimas consecuencias. Incluso a sus vidas privadas.

Una vida complicada

La infancia de Tom también parece de película. Hijo de unos padres que se divorciaron cuando él tenía 12 años, su progenitor era, según sus propias palabras, “un matón y un cobarde” con el que no se habló hasta que este estaba ya en su lecho de muerte. «Estaba en el hospital muriendo de cáncer y solo me permitió verle con la condición de que no le preguntase nada del pasado. Cuando lo vi sufriendo pensé: ‘Vaya vida solitaria’. Tenía cuarenta y tantos años. Fue triste”, contaba él.

Quizá por ese trauma fundacional, parte de sus parejas eran mujeres protectoras que se adaptaban a su fama y que parecían suplantar ese núcleo familiar que le había faltado siendo un niño.

Con mujeres o sin ellas, casi desde el principio de su carrera, cuando despuntó como uno de los‘Rebeldes’ de Coppola a principios de los 80, hubo rumores sobre su ambigua sexualidad. Alguien que compartió rodaje con él en una de sus primeras películas dijo que, al descubrir que un técnico de sonido era gay, no dudó en señalarlo con una actitud que hoy podría resultar homófoba. Estaba, dicen, excesivamente empeñado en hacerle ver a todos que él no tenía nada que ver con esa orientación sexual. 

Películas como la primera ‘Tpo Gun’, en 1986, eran toda una oda al homoerotismo, con torsos desnudos y sudorosos y una camaradería masculina que daría para la introducción de varias películas porno.

A Cruise no le gustó nada que Pat Kingsley, su agente durante dos décadas, le reprochase las contínuas menciones a la Cienciología mientras promocionaba ‘El Último Samurai’ en 2003. La despidió y, una vez sin ella, el actor caminó libre hacia el abismo: sus críticas públicas a la psicología centradas en Brooke Shields o su broma sobre cómo degustaría la placenta de su futuro bebé con Holmes desembocaron en un meme multitudinario antes de que la propia palabra existiese como tal. Un suicidio de imagen que contrasta con el cuidado que se había puesto en la edificación del “chico estrella”.

Sus romances

A la segunda no fue la vencida, al menos para los actores Tom Cruise y Hayley Atwell. La pareja, que se conoció rodando la séptima parte de Misión imposible no ha superado los obstáculos que se le han puesto por delante y después de un parón el pasado verano, parece que esta vez la separación es definitiva. 

Este nuevo fracaso sentimental devuelve al protagonista de Top Gun a la lista de solteros más deseados de Hollywood, aunque su historial de rupturas y separaciones es tal que quizás su imagen de conquistador pueda verse dañada tras tanto desengaño amoroso.

El cine ha sido siempre el lugar en el que Cruise ha conocido a sus parejas. Una de las primeras fue la también actriz Melissa Gilbert, con quien salió a principios de los años 80 cuando ambos eran apenas dos adolescentes. Después fue Heather Locklear, protagonista de Melrose Place la mujer que le robó el corazón y tras ese breve romance se enamoró de Rebecca De Mornay, compañera en la película ‘Risky Business’.

Aunque en aquel momento nunca se confirmó, en 1985 Tom Cruise vivió una intensa relación con Cher. Fue la propia artista quien en respectivas entrevistas concedidas al Daily Mail y a Oprah Winfrey desveló que se conocieron en un evento para disléxicos celebrado en la Casa Blanca y que llegó a convivir junto a él en su apartamento.

Ese mismo año y tras terminar con la cantante, Cruise conoció a Mimi Rogers. Dos años después pasaron por el altar y en 1990 el matrimonio llegó a su fin.

El mismo año de su divorcio Tom conoció y se casó con la actriz Nicole Kidman, con quien adoptó a dos hijos y de quien terminó por divorciarse en 2001.

Tras la australiana llegó Penélope Cruz, de quien se enamoró mientras trabajaban en ‘Vainilla Sky’ y con quien salió durante los tres años que más se ha podido ver al actor en nuestro país.

Un año después de romper con Pe, Tom comenzó una relación con Katie Holmes, con quien dio su tercer «sí quiero». Katie y él fueron padres de Suri Cruise en abril de 2006, pero ni siquiera la pequeña pudo sostener un amor que se acabó 2012. Desde entonces, no se le ha conocido al actor relación alguna: ni publicitaria ni ninguna otra.

Eso sí, los medios se han seguido divirtiendo publicando historias sobre sus rarezas e incluso han llegado a fantasear o a especular con un hipotético (y antiquísimo) romance con John Travolta. Para muchos, más fantasía que realidad.Cameron Diaz, Laura Prepon o Vanessa Kirby son solo algunos de los nombres que se han relacionado con el artista, sin que hayan podido ser confirmados de ninguna manera. Una extensa lista a la que, ahora que vuelve a estar soltero, es más que probable que se empiecen a sumar nombres en cuestión de meses