Cultura y entretenimiento

‘Babygirl’: Sexo, consentimiento y poder en el renacimiento de Nicole Kidman

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Nicole Kidman se alzó con la copa Volpi a la mejor actriz en el pasado Festival de Venecia y con la que está cosechando varios reconocimientos esta temporada de premios y la nominación al Globo de Oro incluida con esta cinta. (ver en Kinépolis)

Este film supone el retorno de los thrillers eróticos “de calidad”, muy populares en los años 90 con films como Instinto Básico, y caídos en desgracia en la última década por películas comercialmente exitosas, pero defenestradas por crítica y gran parte del público como 50 sombras de Grey.

Pese a su premisa como tal, Babygirl es mucho más que una película de alto voltaje. Son las reflexiones y las ideas detrás de los encuentros en hoteles de sus protagonistas lo que las hacen interesantísimas, más allá del contenido puramente erótico o de thriller (que de hecho, podría decepcionar a más de uno). Que Romy, la figura con poder, sea la que se somete voluntariamente a alguien inferior y al que dobla en edad, puede ser cuanto menos problemático. No obstante, Reijn no juzga a sus personajes, los muestra tal y cómo son en su estado natural y cumpliendo sus deseos carnales. Los dos consienten, y los dos disfrutan.

Lo más sugestivo es sin duda la dinámica de poder entre Romy y Samuel: que sea ella la que decide voluntariamente someterse la convierte en una persona con aún más poder si cabe, pero surgen las dudas cuando Samuel parece tenerla controlada fuera de la cama. Reijn juega con la relación de los personajes y coloca al espectador en la perspectiva de Romy, pero sin condicionarle, demostrando suma inteligencia: desde tu butaca lo vives como lo vive Romy, es su historia al fin y al cabo, pero no por ello juzgas más a Samuel.

Sinopsis

Romy es una alta ejecutiva que inicia una ardiente aventura de sexo extremo con su joven becario, Samuel (Harris Dickinson) a espaldas de su marido Jacob (Antonio Banderas). Romy invertirá su rol habitual en el trabajo, pasando de ser quien da las órdenes a disfrutar siendo sometida en la cama. Esta tórrida relación extramatrimonial le permitirá encontrar el camino hacia su libertad sexual, a pesar del riesgo y los prejuicios.