“¿Quién es Anna?”, la miniserie de Netflix que es adictiva y te atrapará

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“Toda esta historia es totalmente cierta, salvo las partes que son totalmente inventadas”. Los espectadores deberán recordar esas palabras a lo largo de los increíbles nueve episodios de una miniserie que lleva a la pantalla uno de los escándalos más intrigantes que han sacudido a la alta sociedad neoyorquina en los últimos años. 
BettyGS

¿Quién es Anna? desenmaraña la compleja historia de ascenso y caída de una supuesta heredera alemana que fue detenida por estafar a algunos de los miembros más selectos y esnobs de la Gran Manzana.

Nuestra guía a través del misterio es Vivian, una periodista que intenta resarcirse de un escándalo que estuvo a punto de acabar con su prometedora carrera.

El personaje funciona como un copia de Jessica Pressler, la periodista que descifró el enigma de Anna Delvey y escribió el artículo que ha servido a Shonda de inspiración para su esperada vuelta a la televisión.

¿Quién es en realidad Anna? ¿Cómo estuvo a punto de convencer a algunas de las organizaciones financieras más importantes para que le financiara sus sueños de grandeza? ¿Cuándo se cae su castillo de naipes y se revela la verdad? ¿Por qué nadie fue capaz de darse cuenta de que su historia no se sostenía?

Todas las preguntas llevan al mismo punto de partida: el modus operandi y la personalidad de una chica de 26 años que consiguió encontrar su hueco en los círculos más elitistas de la ciudad más elitista del planeta, a pesar de cometer tres pecados capitales: ser mujer, joven y no pertenecer a ese lugar. 

Puede que sus episodios sean innecesariamente largos (su duración va de los 59 a los 75 minutos), pero el ritmo frenético, los constantes giros de la investigación y la inteligente dosificación de la información hacen que los capítulos pasen en un suspiro.

En cada episodio, Vivian entrevista a una de las víctimas de la estafa de Anna mientras esta se resiste desde prisión a aclarar las grandes dudas del caso. La reclusa le exige a la periodista, por ejemplo, que le traiga bragas de 50 dólares, pero sigue liberando la información con cuentagotas hasta un episodio final en el que por fin entenderemos cómo estuvo a punto de salirse con la suya. 

El giro más sorprendente e intrigante de un caso lleno de ellos llega en el carácter de Anna Delvey, Julia Garner se confirma como una de las actrices más interesantes y versátiles de su generación gracias a un personaje que rompe con cualquier expectativa de la audiencia. 

Sería fácil asumir que Anna se abrió camino en un mundo hostil a base de un encanto y una aparente inocencia que consiguieron que todos lo que estaban a su alrededor no fueran conscientes de sus ambiciones. No es el caso: la supuesta heredera es caprichosa, impertinente y, por momentos, desagradable.

Sobre el papel es incomprensible que engañara a su pareja, sus amigos y benefactores. En manos de Julia Garner y sus múltiples recursos (el acento alemán, su carácter distante, su habilidad para manipular) la audiencia se convierte en una más de sus víctimas.  

El regreso a televisión de Shonda Rhimes es un adictivo thriller que recuerda a las mejores temporadas de Scandal sin ser absorbido por los estridentes recursos de la serie protagonizada por Kerry Washington. La reina de la televisión lo ha vuelto a hacer y que habrá flechazo del público general de Netflix no es un misterio para nadie.