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¿Qué consume más en el coche, el aire acondicionado o llevar las ventanillas bajadas?

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Con el regreso del calor, vuelve una de las dudas más habituales entre los conductores. ¿Es mejor apagar el aire acondicionado y circular con las ventanillas abiertas para ahorrar combustible? La respuesta depende de la velocidad, aunque la aerodinámica tiene mucho más peso del que muchos imaginan.


Las altas temperaturas han regresado a la Comunidad de Madrid y miles de conductores vuelven a hacerse la misma pregunta cada verano: ¿qué consume menos combustible, utilizar el aire acondicionado o bajar las ventanillas?

La respuesta no es la misma en ciudad que en carretera. A velocidades bajas, por debajo de unos 70 u 80 kilómetros por hora, circular con las ventanillas abiertas apenas afecta a la aerodinámica del vehículo, por lo que puede ser una opción para ventilar el habitáculo durante los primeros minutos del trayecto.

Sin embargo, cuando se circula por autovías como la A-1, la M-40, la M-50 o la R-2, el escenario cambia completamente. A partir de unos 90-100 km/h, las ventanillas abiertas incrementan notablemente la resistencia al aire y el consumo de combustible, hasta el punto de que resulta más eficiente viajar con las ventanillas cerradas y el aire acondicionado conectado a una temperatura razonable.

La Dirección General de Tráfico recomienda mantener el climatizador entre 21 y 23 grados, una temperatura suficiente para viajar con comodidad sin disparar el consumo. También aconseja ventilar primero el vehículo, dejando salir el aire caliente acumulado antes de conectar el sistema de climatización.

Además del ahorro, también está en juego la seguridad. Diversos expertos recuerdan que conducir con temperaturas superiores a 35 grados dentro del habitáculo reduce la concentración y aumenta el tiempo de reacción, elevando el riesgo de accidente.

Como conclusión de este artículo, huelga destacar que la recomendación pasa por evitar los extremos: ni circular durante kilómetros con las ventanillas abiertas en autovía ni fijar el climatizador a temperaturas excesivamente bajas. Lo más eficiente es refrescar primero el interior del vehículo y mantener después una temperatura estable que permita viajar cómodo, seguro y con el menor consumo posible