Preparados

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Los gobiernos fuertes son los sólidos. Los líquidos se diluyen en mezclas, en amalgamas sin consistencia que derrochan su tiempo y dinero, en agitar la mezcla para que falsamente parezca uniforme. Los fuertes, los sólidos, son un bloque, tienen peso, toman decisiones y resulta que avanzan.
Ramón Cubián

Los bloques, los gobiernos fuertes, son más eficaces; menos ministerios, consejerías o delegaciones; menos direcciones, menos asesores… menos equilibrios, menos discrepancias, menos peleas, menos negociaciones de negociaciones y contra negociaciones donde quienes a menos representan imponen la fuerza de su bisagra en contra de a la mayoría.

Es cierto que los bloques, los fuertes, alguna vez se sustentan en un muro que se agrieta. Entonces caben dos respuestas, dos alternativas diversas.

Cabe optar por los líquidos, los equidistantes, los que se meten entre la piedra y esperan la helada nocturna para, en efímera solidez, agrandar la grieta. Y venderán su “necesidad”, su bálsamo de fierabrás, con las más oportunas palabras de humo, de renovación, de futuro… de parche sobre parche con un discurso que nada ha de demostrar porque nada han probado.

Cabe, sin embargo, apostar por el bloque. Mantenerlo, restaurarlo si es preciso; contar con una dirección facultativa -digamos, entiéndase, un líder nacional, regional o local- que lo fortalezca… y, si es preciso, que lo demuela y levante otro más sólido para sustentar el peso y la fuerza.

Nunca tantos ministerios en España como los del gobierno Sánchez que nos desgobierna, nunca tantos líquidos, nunca tantos disolventes y corrosivos en amalgama y mala mezcla. Nunca tanta deslealtad patria, nunca tanta inoperancia cara, nunca tanto discurso oportunista para justificar solamente al instrumento útil del inútil que gobierna.

Así también en Alcobendas. Al compás de una corriente nacional, al albur de unas grietas que probablemente ni siquiera eran localmente nuestras, cinco concejales naranjas surgieron de las urnas al captar parte el voto de centroderecha. Las encuestas, los sondeos todos, proponían que populares gobernaran con naranjas en sus cuentas. Y estos, líquidos ellos, buscaron la grieta… del muro que no era; no para agrietar con frío al PP, sino agrietando Alcobendas. Los bisagra, los líquidos, los que para todo cuentan si se colocan o colocan en la silla, el sillón, el cargo o asesor, a sí mismos o al cesante de otros lares que aquí repescan. Esos, contando sus cuentas, disolvieron sus votos de centroderecha con socialistas y podemitas de ultraizquierda. Entre mala y muy mala la curiosa mezcla… y la ciudad paralizada, sucia, que ni promueve vivienda, ni limpia, ni invierte ni paga sus deudas y que cuando por fin asfalta, la mitad de lo previsto para hace tres años… y el asfalto con grietas. Eso sí, derrochan tiempo y dinero -a veces, las menos, incluso esfuerzo- en agitar la mezcla para que falsamente parezca uniforme el desgobierno de Alcobendas.

Experimento frente a experiencia; experimento que nos cuesta.

Quien quiera que los populares gobernemos, no lo busque en siglas diversas. Estamos en las propias… y tenemos experiencia, programa, equipo, ilusión y fuerza. Respondemos de ello con la palabra, el compromiso, el esfuerzo y la acción; sin pequeña letra y -proponemos-  sin bisagras de discursos oportunos de los que luego traicionan o de los que nada demuestran porque nada han probado ni han toreado en la arena.

No caben más experimentos y, el que los quiera, que los haga en casa con gaseosa.

Ramón Cubián/Portavoz PP Alcobendas