Paul Auster, mi escritor fetiche, llega de nuevo a nuestras librerías

Compartir
Ha coincido la noticia de que acaba llegar a España su última novela ‘La llama inmortal de Stephen Crane’, con mi lectura de ‘El Palacio de la Luna’, una no vela que tenía reservada desde hace tiempo y que, por fín, he tenido la satisfacción de terminar.
Manuel Vega

Pero antes de entrar en más detalle, vamos a dar un repaso a este autor inimitable que es una de mis mayores fuentes de inspiración y aprendizaje.

Poeta, guionista de cine (SmokeBlue in the FaceLulu on the Bridge); traductor del francés (Mallarmé, Maurice Blanchot, Jacques Dupin); ensayista, autor de absorbentes libros de memorias personales (La invención de la soledadEl cuaderno rojoDiario de invierno,  impulsor de proyectos como la edición de las obras completas de Samuel Beckett; partícipe de un lúcido intercambio epistolar con J. M. Coetzee (Aquí y ahora), Paul Auster (Newark, Nueva Jersey, 74 años) es por encima de todo narrador.

Autor de un conjunto novelístico que comprende más de 15 títulos entre los que se cuentan fábulas inolvidables como La trilogía de Nueva YorkLeviatánEl palacio de la LunaEl país de las últimas cosasLa música del azarEl libro de las ilusiones, La noche del oráculo y 4 3 2 1, su última novela, en la que ofrece cuatro versiones alternativas de la vida de su protagonista, Ferguson, la obra de Auster se ha traducido a una cuarentena de idiomas.

Hablemos de su última obra

Su prosa está impregnada de una magia contagiosa igualmente perceptible en sus obras de ficción y no ficción, como demuestra su libro más reciente, ‘La llama inmortal de Stephen Crane’, originalísimo acercamiento a la vida y obra de este polifacético escritor (1871-1900), que según Auster cambió el curso de la literatura en su país antes de morir víctima de la tuberculosis con tan solo 28 años.

En un momento de la conversación con la prensa, el escritor aludió off the record, a un proyecto en ciernes: el acercamiento en profundidad a la figura de Stephen Crane, autor de dos novelas fundamentales, Maggie, una chica de la calle (1893) y La roja insignia del valor (1895). Lo que entonces no era más que una posibilidad acaba de cristalizar con la publicación de La llama inmortal de Stephen Crane, absorbente volumen de casi 800 páginas tocadas por la gracia de su inconfundible estilo.

Tras el esfuerzo ingente que supuso escribir su última y monumental novela, ‘4321’, Paul Auster decidió tomarse un descanso frente a la ficción. Así lo anunció y así lo ha cumplido con ‘La llama inmortal de Stephen Crane’ (Seix Barral), un ensayo sobre la vida y la obra del malogrado autor de ‘La roja insignia del valor’, que en principio debía ser un librito breve y ha acabado alcanzando las mil páginas. Muchas si se tiene en cuenta que Crane tan solo vivió 28 años, pero muy pocas a tenor de la importancia de su legado en la literatura y el periodismo norteamericano.

Animo, al que todavía no lo haya hecho, a que se adentre en la literatura de Paul Auster. No se arrepentirá como yo no me he arrepentido de haberme sumergido en ‘El Palacio de la Luna’ que, aunque no es la más conocida, es suficiente para darse cuenta de la dimensión como literato que tiene el neoyorkino. El que lo descubre no parará de seguirle, de admirarle y, como no, de envidiarle.