Netflix quiere evitar que se compartan las cuentas en 2022

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Resulta que Netflix está probando una nueva función que, a través de este mensaje emergente, advierte a las personas que comparten su contraseña y que no viven con el propietario de la misma, que tienen que pagar su propia factura.
Agencias

Al parecer, están pidiendo a los usuarios que verifiquen que son los titulares o un miembro que tiene acceso directo a la misma contraseña, pidiéndoles que introduzcan un código de verificación.

Envían este código por mensaje de texto o por correo electrónico, pero siguen ofreciendo la posibilidad de verificarlo más tarde o simplemente ignorar el mensaje. Sin embargo, todavía hay una opción para aquellos a los que se les ha pasado la contraseña y no tienen una cuenta propia, ya que el gigante del streaming estaría ofreciendo una prueba inicial gratuita, algo que habían eliminado hace un tiempo y que podría motivarles a suscribirse.

Invertir más en mejorar el catálogo

Se calcula que compartir las contraseñas cuesta a los servicios de streaming varios miles de millones de dólares al año en pérdidas de ingresos. Se trata de un problema que debe abordarse a medida que se dispara el gasto en nueva programación distintiva. Y es que las plataformas VOD, con su uso disparado, han visto en la necesidad de aumentar su producción de contenidos propios exclusivos -lo que igual que en el mundo del videojuego dirime el éxito de un sistema.

Por ejemplo, la próxima serie de Amazon «El Señor de los Anillos» costará al parecer 450 millones de dólares sólo en su primera temporada, más de cuatro veces el coste de una temporada de «Juego de Tronos» de HBO. Ese precio es una rareza en sí de lo alto que es, pero en general las empresas están invirtiendo sumas vertiginosas para producir sus propias películas y programas originales y diferenciarse de sus competidores.

Disney+ dijo que gastará hasta 16.000 millones de dólares al año en nuevos contenidos para Disney+, Hulu y ESPN+ hasta el año fiscal 2024. Según estimaciones de la empresa de investigación Bankr, Netflix habría gastado 19.000 millones de dólares en contenidos originales durante 2021.

Aumento de precios

Este gasto superior necesita un beneficio mayor para mantenerse, por ende varios servicios hicieron lo que más odian los usuarios: Subir el precio de sus suscripciones. Netflix subió el precio de su plan más popular en un dólar el pasado octubre de 2020, hasta los 14 dólares al mes. Disney+ subió en marzo de 2021 su propio precio de un dólar al mes, hasta los 8 dólares, cuando metió el catálogo STAR al completo.

«El gasto en programación se está duplicando, o en algunos casos triplicando y cuadruplicando, así que hay que financiarlo en algún sitio». afirma Tuna Amobi, analista de la firma experta en inversiones CFRA. «La mayoría de los servicios tienen pérdidas durante los próximos años antes de alcanzar el equilibrio. Así que les vienen bien todos los abonos que puedan conseguir».

Compartir ilegalmente

Según el Centro Pew para Internet y Tecnología, aproximadamente 2 de 5 adultos online han compartido contraseñas de cuentas de plataformas VOD con amigos o familiares. Y entre la generación Millennial la cifra es aún mayor: el 56% de los adultos online de entre 18 y 29 años han compartido contraseñas.

Más de una cuarta parte de los servicios de streaming de vídeo son utilizados por varios hogares. Eso incluye que una familia o un amigo compartan la cuenta que pagan fuera del hogar o, menos comúnmente, que varios hogares dividan el coste. Y el 16% de todos los hogares tiene al menos un servicio que es pagado en su totalidad por otra persona, de acuerdo al estudio de Leichtman Research Group. Esta cifra aumenta hasta el 26% en el caso de los jóvenes de 18 a 34 años.

Pierden miles de millones al mes

Compartir o robar las contraseñas de los servicios de streaming costó unos ingresos estimados de 2.500 millones de dólares en 2019, según los datos más recientes de la empresa de investigación Park Associates. Se espera que esa cifra aumente a casi 3.500 millones de dólares en 2024. Eso puede ser una pequeña fracción de los 119.690 millones de dólares que eMarketer predijo que la gente gastaría en suscripciones de vídeo sólo en Estados Unidos durante el pasado 2021. Pero el crecimiento de los abonados se está ralentizando y los costes están aumentando.

Es un equilibrio difícil. Las empresas de vídeo llevan mucho tiempo ofreciendo formas legítimas de que varias personas utilicen un servicio, creando perfiles u ofreciendo niveles de servicio con distintos niveles de uso compartido de la pantalla. Unas normas más estrictas sobre el uso compartido de contraseñas podrían animar a más personas a pagar el precio completo de su propia suscripción. Pero una medida demasiado estricta también podría alejar a los usuarios y ahuyentarlos.

Según Tuna Amobi de la CFRA señaló en mayo pasado, Netflix y compañía “van a adoptar un enfoque muy cauteloso al respecto. Si se maneja de forma incorrecta, siempre hay una desventaja en un movimiento como éste».

De todo esto se deduce que no habrá una solución rápida y sencilla.