‘Matrix Resurrections’, más espectáculo que cine y sólo para fanáticos

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En 1999, ‘Matrix’ lo cambió todo. La película de las hermanas Wachowski marcó la pauta de la primera década del siglo XXI, obligando a los superhéroes del momento a vestir de cuero negro e implementando la necesidad de cierto halo bíblico en toda nueva franquicia con ínfulas de expansión.
BettyGS

Veinte años, dos secuelas canónicas y diferentes expansiones transmedia después, Lana Wachowski, ya en solitario, sin su hermana, vuelve a la carga del único modo posible: asumiendo las luces y sombras del éxito como parte fundamental del relato.

‘Matrix Resurrections’ juega a regalar a los acólitos del original tantos detalles reconocibles como quieran encontrar, un ejercicio que no solo sirve para plantar cara con elegancia a la imposibilidad de estar a la altura de aquel título que empezó todo, sino que reconcilia con la saga a aquellos que no consiguieron comulgar con el severo y enrevesado enfoque de Matrix Reloaded y Matrix Revolutions.

Asumiendo que sólo desde el disfrute personal puede llegarse al ajeno, Wachowski y sus nuevos compañeros al guion, Aleksandar Hemon y David Mitchell, rinden tributo al culto con un relato que se sabe menos circunspecto pero igual de espectacular, pista de circo ideal para que un Keanu Reeves convertido en la mascota favorita de Internet se recree en su propia leyenda, divirtiéndose en cada plano -especialmente en los que está acompañado por Carrie-Anne Moss-, y contagiando al espectador con su irresistible y siempre sorprendentemente desaliñado carisma.

Tan milagrosamente divertida como inevitablemente larga, logra el milagro de funcionar dentro de su propia mitología gracias a la capacidad por leer el momento y escapar de pretensiones más pomposas, algo que enfadará a los ortodoxos de la religión de la caverna ciberpunk que, por otro lado, tampoco hubiesen sido contentados con una versión más solemne del regreso de Neo.

Sinopsis

Neo vive una vida normal y corriente en San Francisco mientras su terapeuta le prescribe pastillas azules. Hasta que Morfeo le ofrece la pastilla roja y vuelve a abrir su mente al mundo de Matrix.

Como decimos, una película espectáculo, género ya conocido como ciberpunk, sólo apto para los que quieren pasar un rato divertido observando lo que son capaces de hacer en Hollywood con los efectos especiales.