Madrid se prepara para convertirse en un búnker

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La semana que viene la capital española alojará a los principales líderes de Occidente, empezando por el presidente norteamericano, Joe Biden, y continuando por Macron, Johnson, Scholz o Von der Leyen, para participar en la cumbre de la OTAN del miércoles 29 y jueves 30.
LMN

El despliegue de seguridad es tan importante que afectará de lleno la vida ciudadana desde el martes 28, tanto que incluso las autoridades han aconsejado a los madrileños que puedan que aquellos días hagan teletrabajo y se queden en casa. Los trabajadores públicos lo harán de forma obligatoria.

Para los que opten por moverse la recomendación es que lo hagan con transporte público, que será gratuito durante estos días. Y los que cojan el vehículo privado se arriesgan a quedar atrapados en una ratonera. La cumbre se celebra en el recinto de Ifema, pero el perímetro de seguridad va mucho más allá. De hecho, los periodistas no podrán acceder por sus propios medios sino con unos buses lanzadera desde la estación de Mar de Cristal.

Además de Ifema, el otro epicentro de la cumbre será el Museo de Prado, que el miércoles acogerá una cena euroatlántica con los principales jefes de estado y de gobierno de la OTAN y sus socios. Prado no está preparado para cumplir con las medidas de seguridad necesarias para una concentración tan grande de líderes mundiales, así que se ha optado por cerrarlo durante dos días y establecer un perímetro de seguridad amplio que, a la práctica, mantendrá cortado el paseo de la Castellana durante la cumbre.

Los traslados de líderes arriba y abajo también obligarán a cortar, al menos durante momentos puntuales, las principales vías de la ciudad. El domingo habrá una manifestación anti-OTAN en Madrid, pero la delegación del gobierno ha prohibido otra para el miércoles, el primer día de la cumbre.