Infiltraciones ¿aliadas?

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Son muchos los pacientes que llegan a la consulta y nos cuentan que les han infiltrado una o más veces de una u otra zona del cuerpo.
Jesús Serrano Lázaro

A veces notan una gran mejoría y otras veces no han notado gran cosa. Generalmente los pacientes se fían del criterio de su médico y hacen bien. Pero no está de más que conozcáis mi opinión por si os sirve para tomar una mejor decisión consensuada.

La estrella de la casa y la más utilizada es la infiltración con corticoide. Generalmente se combina con un anestésico local y se suele utilizar en cualquier parte del cuerpo que duela o esté inflamada. El efecto suele ser muy rápido y la sintomatología suele remitir en pocas horas o días. Esto tiene enormes beneficios pero algún inconveniente. Que mejore la clínica no quiere decir que la estructura dañada mejore. De hecho a veces ésta puede empeorar por el efecto del corticoide sobre el tejido conjuntivo. Los propios médicos no suelen usar más de tres en los tendones por ejemplo. Si tres son malas, una sola probablemente ya esté dañando este tipo de estructura. Por eso hay que tener un criterio adecuado antes de utilizarlas. Son muchos los factores que hay que valorar: el estado del tejido, la edad, si es un deportista que se juega mucho, la zona a infiltrar, etc.

Otro tipo de infiltración que lleva mucho tiempo de moda y a mi me encanta es el ácido hialurónico. Lo más habitual es introducirlo intraarticularmente de forma ecoguiada o no. Es un nutriente articular que no presenta efectos secundarios nocivos y que también suele provocar una mejora rápida de la sintomatología. La articulación más frecuentemente infiltrada con esta sustancia es la rodilla. De manera aislada puede ayudar pero a mi me gusta que se infiltre en el momento adecuado. Utilizo el símil de una puerta que chirría porque está un poco descolgada. Tienes la opción de engrasar las bisagras antes o después de apretarlas. Si lo haces antes probablemente chirríe algo menos pero si previamente aprietas los tornillos mejor. Con la rodilla ocurre lo mismo: primero trabajar la movilidad y la estabilidad de la misma (trabajo de fuerza) y una vez se haya empezado a corregir utilizar la infiltración para acelerar la recuperación. En la Clínica Improve procedemos de esta manera y contamos con médicos que infiltran esta sustancia.

Y la tercera infiltración que está muy de moda es el PRP (Plasma Rico en Plaquetas). Te sacan sangre, la centrifugan y las plaquetas quedan aisladas para introducirlas en la articulación o tendón dañado. A mi juicio el beneficio no es mejor que el hialurónico y es mucho más caro. Si la decisión está tomada y aun así quieres apostar por esta opción porque tu médico te lo ha recomendado no hay problema. Pero, al igual que con el hialurónico, se debería corregir primero la causa en el gimnasio para al mismo tiempo o después inocular ese PRP.

Por lo tanto, como siempre defiendo, la causa debe ser lo primero a tratar. Si el síntoma es muy agudo y es incompatible con la vida la infiltración puede ser una solución rápida para ese síntoma. Solo para el síntoma insisto. Si el dolor nos permite trabajar la causa del problema ésta siempre será la opción a elegir: correcciones biomecánicas y trabajo de fuerza para mejorar tendones y articulaciones. Una vez que est encaminadabajo de fuerza para mejorar tendones y articulaciones. Una vez que est s tratadaquetas quedan aisladas para introducié encaminada la solución es cuando podemos elegir el tipo de infiltración dejándonos aconsejar por nuestro médico. Solo así acertaremos. Palabra de fisio.

Jesús Serrano, Fisioterapeuta

Clínica Improve 

Club Deportivo El Estudiante