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Los mejores rincones de la Sierra Norte de Madrid para buscar setas este otoño

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Las lluvias y la bajada de las temperaturas abren la temporada micológica. Rascafría, Canencia, Lozoya, Miraflores o Bustarviejo cuentan con algunos de los enclaves más conocidos, aunque no en todos los montes está permitida la recolección libre.

El otoño vuelve a poner las setas en el punto de mira de quienes aprovechan estas semanas para recorrer los montes de la Sierra Norte de Madrid. La combinación de humedad, lluvias y temperaturas más suaves favorece la aparición de numerosas especies, aunque la cantidad puede variar mucho de un año a otro y de unas zonas a otras.

Para los vecinos de Alcobendas, San Sebastián de los Reyes y el resto de municipios del norte de Madrid, algunos de los principales enclaves micológicos de la región se encuentran además a relativamente poca distancia.

Níscalos, boletus, setas de cardo, senderuelas, rebozuelos o pies azules son algunas de las especies que pueden encontrarse en la Comunidad de Madrid. Eso sí, salir al monte no significa que se puedan recoger libremente.

El Valle Alto del Lozoya es uno de los grandes clásicos del otoño madrileño. Sus pinares, robledales y zonas húmedas ofrecen unas condiciones especialmente favorables para la aparición de diferentes especies.

Rascafría es uno de los lugares más conocidos por los aficionados. Dependiendo de las lluvias y las temperaturas, en su entorno pueden encontrarse especies tan apreciadas como los boletus o los níscalos.

Hay que tener en cuenta que Rascafría y Lozoya se encuentran entre los municipios que cuentan con regulación para el aprovechamiento micológico, por lo que es necesario comprobar previamente las condiciones y permisos establecidos.

El Puerto de Canencia y sus extensos pinares constituyen otro de los destinos habituales durante la temporada de setas.

Su cercanía con los municipios del norte de Madrid y el atractivo del entorno hacen que sea especialmente frecuentado durante los fines de semana de otoño.

Canencia también cuenta con regulación para la recogida de setas. Antes de preparar la cesta conviene consultar qué zonas están autorizadas y cuáles son las condiciones establecidas para la recolección.

Miraflores de la Sierra y Bustarviejo forman otro de los grandes entornos forestales al norte de la capital.

Los pinares y robledales de ambos municipios pueden albergar distintas variedades de hongos cuando las condiciones meteorológicas acompañan.

También en estos municipios existen normas para regular el aprovechamiento micológico, por lo que es importante informarse antes de comenzar la recolección.

Algo más hacia el oeste, Cercedilla y diferentes puntos de la Sierra de Guadarrama son también conocidos por su riqueza micológica.

Aquí es especialmente importante saber exactamente dónde nos encontramos. Dentro del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama existen restricciones específicas y no debe darse por hecho que encontrar una seta significa que se pueda recoger.

La normativa depende del espacio natural, del monte y, en algunos casos, del municipio.

La Comunidad de Madrid recuerda que no existen trucos caseros fiables para determinar si una seta es comestible. La única garantía es identificar correctamente la especie.

En los montes madrileños existen variedades tóxicas y algunas potencialmente mortales que pueden confundirse con especies comestibles. Por ello, ante la más mínima duda, la recomendación es no recogerlas y, sobre todo, no consumirlas.

También se aconseja evitar ejemplares excesivamente jóvenes o deteriorados y no recoger setas cerca de carreteras, vertederos, zonas industriales o terrenos potencialmente contaminados.

Quienes salgan a buscar setas deben utilizar recipientes que permitan su aireación, preferentemente una cesta. Las bolsas de plástico aceleran su deterioro y dificultan la dispersión de las esporas.

Tampoco deben utilizarse rastrillos, azadas u otras herramientas para remover el terreno, ya que pueden dañar el micelio y perjudicar la aparición de nuevas setas.

Antes de desplazarse a cualquiera de estos rincones de la Sierra Norte, lo más importante es comprobar la normativa concreta del municipio y del monte elegido. Que una zona sea conocida por sus setas no significa necesariamente que su recogida sea libre.

Con estas precauciones, Rascafría, Lozoya, Canencia, Miraflores o Bustarviejo vuelven a convertirse durante el otoño en algunos de los destinos más atractivos para los aficionados a la micología del norte de Madrid.