Mundo Animal

Los GPS para perros ganan terreno pero no sustituyen al microchip

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Cada vez más propietarios recurren a pequeños localizadores colocados en el collar para saber dónde está su mascota en caso de pérdida o escapada. Pero conviene tener claro para qué sirven y qué diferencias existen con el microchip.

Perder de vista a un perro durante un paseo puede convertirse en uno de los mayores sustos para cualquier propietario. Una puerta abierta, un ruido inesperado o simplemente un animal que sale corriendo detrás de algo pueden ser suficientes para perderlo de vista en cuestión de segundos.

Por este motivo, los localizadores GPS para mascotas se están convirtiendo en un complemento cada vez más habitual. Estos dispositivos se colocan generalmente en el collar y permiten consultar desde el teléfono móvil la ubicación del animal.

Algunos incorporan además la posibilidad de establecer zonas consideradas seguras y enviar un aviso cuando el perro abandona ese perímetro. Una función que puede resultar especialmente útil en animales con tendencia a escaparse o cuando se encuentran en lugares que no conocen. La oferta de este tipo de dispositivos continúa creciendo en España.

Sin embargo, hay una diferencia fundamental que conviene conocer: un GPS no sustituye al microchip. El localizador permite conocer la posición del animal mientras el dispositivo funcione y permanezca colocado, mientras que el microchip es el sistema de identificación permanente del perro.

Por eso, utilizar un localizador no elimina la necesidad de que el animal esté correctamente identificado y de mantener actualizados los datos asociados al microchip.

También hay que tener en cuenta aspectos como la autonomía de la batería, la cobertura disponible o el tamaño y peso del dispositivo antes de utilizarlo. El GPS puede ayudar a encontrar rápidamente a un perro perdido, pero sigue siendo una medida complementaria y no una garantía de que una mascota no pueda extraviarse.