Levántate morenita

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“Levántate morenita, levántate resalada, que ya viene la mañana, levántate”, estas son las primeras estrofas que rezan en esta popular Ronda Castellana, y que desde hace algún tiempo se ha convertido en el himno extra oficial de Castilla (tiene numerosas versiones, les recomiendo humildemente la del grupo “Candeal”).
Pedro Llorente

Esta “Alborada”, esta canción popular con una letra alegre y sencilla, refleja muy bien el alma castellana, que se contrapone y complementa a esa otra “Alma” que recogió magníficamente Don Antonio Machado “El Duero cruza el corazón de roble de Iberia y de Castilla, Oh, tierra triste y noble”. Y también como no, rememorar otros versos de León Felipe, “El viejo rey de Castilla tiene una pierna leprosa y la otra sifilítica. El viejo rey de Castilla ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! Esta es la copla de mi tierra,
la copla de mi reino. Mas si mi reino está podrido
su espíritu es eterno”.

Espíritu noble, espíritu eterno, es lo que tiene esta tierra callada, corazón de lo que ahora se viene llamando por unos la “España vaciada” y por otros la “Laponia española”, “Serranía celtibérica”, incluso para mí con cierto dolor se le denomina «desierto demográfico”. Pero pienso, que como una tierra donde el arte románico y gótico vertebra sus horizontes a través de sus torres y atalayas, lugar de nacimiento de una lengua que es la natal de 500 millones de personas, y que cada día sigue creciendo y ofreciendo al mundo su manantial de palabras. Una tierra que respira arte y cultura, y que trasmite un legado histórico difícilmente comparable en el orbe. No se le puede denominar “desierto” aunque sea en términos demográficos. Al contrario nuestra tierra es un jardín, un paraíso de arte y cultura donde brota la vida y nacerá siempre una esperanza.

Tal vez los castellanos de tanto amar y luchar por nuestra común España, hemos sido muy generosos con el mundo y muy cicateros con nuestro nido.  A veces nos hemos auto flagelado y hemos hecho una pobre promoción de nuestra casa y nunca hemos querido reivindicar nuestra cultura y raíces, tal vez porque las hemos encastrado en un eje vertebrador, España.

Y pensarán Ustedes lectores,  ¿A qué viene en mi de improviso este arrebato de nacionalismo castellano?, ¿Qué ha hecho nacer en mí esta candela?, no se asusten que no seré yo el que venga a predicar un nuevo nacionalismo, estoy contento en nuestro País, hogar de todos los que habitamos esta fenicia “Tierra de conejos”.

Pero cuando visito el pueblo de mis abuelos en la burgalesa comarca de la Bureba, y solo escucho el vacío, y contemplo apenado como el silencio va invadiendo sus callejones, doy rienda a la nostalgia y quiero ver un futuro para estas tierras tan injustamente sacrificadas. Ver como en Oña, capital de la comarca y una de las cunas de Castilla, su principal fuente de actividad laboral es el geriátrico y que como poco a poco cierran sus bares y tiendas, siendo esto lo común en Castilla y no un caso excepcional, me invade una tristeza desconsolada. Esta amarga realidad se viene repitiendo por todas las comarcas y merindades, lamentablemente es ya un tópico.

Por eso me quiero identificar con los versos que encabezan este artículo, y con esos otros del poema “Los Comuneros” ese canto a la esperanza que musicara “El Nuevo Mester de Juglaría “. El Parlamento español, los poderes del Estado o los grandes poderes económicos y mediáticos no deben estar solo al servicio de aquellos que gritan o hablan más alto, sino también escuchar las voces que provienen de la humildad y el silencio, lo voz de los desheredados de la historia.

Pedro Llorente/ PSOE San Sebastián de los Reyes