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Las torres que vigilan los montes del norte de Madrid para evitar incendios como el de Soto de Viñuelas

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El incendio de Soto de Viñuelas y Tres Cantos, que el pasado verano dejó una víctima mortal, obligó a desalojar varias urbanizaciones y calcinó una extensa superficie forestal, sigue muy presente en la memoria de los vecinos del norte de Madrid. Aquel episodio volvió a poner de manifiesto la importancia de detectar cualquier foco de fuego en sus primeros minutos.

Con ese objetivo, la Comunidad de Madrid mantiene durante la campaña de alto riesgo un dispositivo formado por 33 torres de vigilancia forestal distribuidas por diferentes puntos estratégicos de la región. Desde ellas, más de 60 vigilantes controlan los montes durante toda la jornada para localizar rápidamente cualquier columna de humo y comunicarla al Centro de Coordinación de Bomberos, que activa los medios de extinción.

Aunque estas torres vigilan toda la región, su labor resulta especialmente relevante en el norte de Madrid, donde municipios como Tres Cantos, Colmenar Viejo, San Sebastián de los Reyes, Alcobendas, Miraflores de la Sierra, Soto del Real o Manzanares El Real cuentan con amplias zonas forestales y espacios naturales de gran valor ambiental.

La vigilancia desde estos puestos se complementa con patrullas móviles y el operativo del Plan INFOMA, especialmente durante las jornadas de altas temperaturas y fuerte viento, cuando el riesgo de propagación aumenta considerablemente.

La actualidad vuelve a recordar la importancia de este sistema. El incendio declarado esta semana en Lozoyuela, uno de los más graves registrados en la Comunidad de Madrid en los últimos años, ha obligado a desplegar un amplio dispositivo de emergencia y demuestra que la rapidez en la detección continúa siendo clave para limitar las consecuencias de este tipo de siniestros.

Tras la tragedia vivida en Soto de Viñuelas, donde el fuego puso en peligro viviendas, obligó al desalojo de vecinos y dejó importantes daños medioambientales, la prevención vuelve a situarse como la mejor herramienta para proteger los montes y las urbanizaciones del norte de Madrid.