El mosquito que preocupa este verano no es el que muchos piensan
El virus del Nilo Occidental vuelve a estar bajo vigilancia este verano en España. Aunque muchas veces se relacionan ambos problemas, su principal transmisor no es el conocido mosquito tigre, sino determinadas especies de mosquitos del género Culex, capaces de transmitir el virus entre aves, caballos y seres humanos.
LMN
Mosquitos y verano vuelven a formar una combinación que va mucho más allá de las molestas picaduras. Con las altas temperaturas y una mayor actividad de estos insectos, las autoridades sanitarias mantienen activa la vigilancia de diferentes enfermedades transmitidas por mosquitos en España.
Entre ellas se encuentra el virus del Nilo Occidental (VNO), una enfermedad que en los últimos años ha adquirido especial importancia en nuestro país y cuyo periodo de mayor riesgo coincide precisamente con el verano.
El Ministerio de Sanidad mantiene durante 2026 un seguimiento específico de los casos humanos, los focos detectados en animales y la vigilancia de mosquitos. Y la Comunidad de Madrid también cuenta con protocolos de vigilancia frente a esta enfermedad.
No es el mosquito tigre
Existe cierta confusión entre el virus del Nilo Occidental y el mosquito tigre, pero conviene diferenciarlos. El mosquito tigre, reconocible por su color oscuro y las características franjas blancas, pertenece a la especie Aedes albopictus y puede actuar como transmisor de enfermedades como el dengue, el zika o el chikungunya.
El virus del Nilo Occidental, en cambio, se transmite fundamentalmente mediante mosquitos del género Culex, muy extendidos por España.
Estos mosquitos se infectan al alimentarse de aves que tienen el virus y posteriormente pueden transmitirlo mediante sus picaduras a otros animales, especialmente caballos, y también a las personas.Las aves constituyen el principal reservorio del virus.
Tampoco se produce normalmente una transmisión directa desde las aves a las personas. El mosquito actúa como intermediario en el ciclo de transmisión.
Por este motivo, la vigilancia animal tiene una gran importancia para detectar la circulación del virus antes o paralelamente a la aparición de casos humanos.
¿Y los perros y gatos?
Perros y gatos también pueden estar expuestos a mosquitos infectados, aunque la enfermedad asociada al virus del Nilo Occidental es mucho más relevante en caballos y seres humanos. En las mascotas domésticas, la principal recomendación durante los meses de mayor presencia de mosquitos sigue siendo reducir las picaduras.
Además, los mosquitos pueden transmitir a perros otras enfermedades de especial importancia veterinaria, por lo que cualquier sistema repelente o antiparasitario debe utilizarse siguiendo las indicaciones de un veterinario y teniendo en cuenta la especie del animal.
Especial precaución merece el uso de determinados productos en gatos, ya que algunos antiparasitarios formulados para perros pueden resultar tóxicos para ellos.
El mosquito tigre continúa extendiéndose por Madrid
Aunque no sea el principal responsable del virus del Nilo Occidental, tampoco conviene perder de vista al mosquito tigre.
La Comunidad de Madrid mantiene una red específica de vigilancia de esta especie. Según los últimos datos regionales disponibles, actualizados en abril de 2026, el mosquito tigre se considera ya establecido en diferentes puntos de la región, entre ellos Las Rozas, Majadahonda, Pozuelo de Alarcón, Boadilla del Monte, Getafe, Rivas-Vaciamadrid, Aranjuez, Arganda del Rey y varios distritos de la capital.
Su expansión resulta especialmente relevante porque es una especie muy adaptada al entorno urbano. Para reproducirse no necesita una gran charca ni un río. Una pequeña acumulación de agua puede convertirse en un lugar adecuado para poner sus huevos.
Atención a jardines, terrazas y urbanizaciones
Aquí la prevención empieza en nuestra propia casa. Platos bajo las macetas, cubos, juguetes infantiles, bebederos, recipientes olvidados en el jardín o cualquier elemento capaz de acumular agua durante varios días pueden favorecer la reproducción de mosquitos.
En viviendas con jardín y urbanizaciones, habituales en buena parte del norte de Madrid, conviene revisar periódicamente estos puntos y evitar mantener agua estancada.
También hay que vigilar los bebederos de las mascotas. Evidentemente los animales deben disponer siempre de agua fresca, especialmente durante el verano, pero los recipientes deben limpiarse y renovar el agua con frecuencia. Las piscinas correctamente mantenidas y tratadas no presentan el mismo problema que pequeñas acumulaciones de agua abandonadas.
Julio, agosto y septiembre son meses especialmente importantes
La Comunidad de Madrid recuerda que el pico de infecciones por virus del Nilo Occidental en Europa suele producirse entre julio y octubre, coincidiendo con el periodo de mayor actividad de los mosquitos.
Aproximadamente una de cada cinco personas puede desarrollar fiebre acompañada de dolor de cabeza, malestar general, dolores articulares, vómitos, diarrea o erupciones cutáneas. Los casos graves son mucho menos frecuentes. Menos del 1% de los infectados puede desarrollar una enfermedad neurológica grave, como encefalitis o meningitis. En las personas, entre un 70% y un 80% de quienes se infectan no presentan síntomas.
Evitar las picaduras sigue siendo la mejor defensa
Reducir la presencia de mosquitos alrededor de las viviendas es una de las medidas más sencillas. En este sentido, se recomienda, eliminar el agua acumulada, utilizar mosquiteras, mantener correctamente piscinas y jardines y extremar las precauciones durante las horas y lugares con mayor presencia de mosquitos ayuda a disminuir las picaduras.
El mosquito tigre está extendiéndose por la Comunidad de Madrid, pero no debemos llamarlo “el mosquito del virus del Nilo”. Son dos problemas diferentes que comparten algo: con el verano y el calor, la vigilancia de los mosquitos se convierte también en una cuestión de salud pública y de salud animal.