El futuro profesional de nuestros hijos

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Algunos estudios apuntan a que el cerebro humano recibe una media de 4.000 impactos publicitarios al día. Esto equivale a más de 1 millón de impactos al año. La mayoría de ellos, el 90%  se producen de manera  inconsciente y quedan grabados en nuestra memoria incluso sin quererlo.
Diego Barbo

A priori esta información es neutra. No es ni mejor ni peor. Simplemente es así y poco podemos hacer por cambiarla. La cuestión es: ¿Están preparados nuestros hijos para procesar esta información y saber discriminar la información importante de la que no lo es?

Según el filósofo y pedagogo  Gregorio Luri, “la atención es el nuevo cociente intelectual”. En esa misma línea, Daniel Goleman, psicólogo de la Universidad de Harvard nos habla de lo decisiva que es la capacidad de concentración para la trayectoria humana y profesional de las personas.

La dispersión asociada a la falta de concentración puede explicarse de muchas maneras y con esto no quiero justificar la desesperante distracción de algunos de nuestros hijos. Como mamíferos evolucionados en un mundo depredador, tan importante es concentrarse en buscar comida, como fijarse continuamente en el  entorno que nos rodea  para no acabar siendo presas de otro animal. Es por ello que  algunas personas tienen más  desarrollada esa cualidad de percepción panorámica que otras. Ante  esta tesitura, lo que aparentemente puede ser una debilidad quizá sea un talento, y como comentamos en el artículo anterior, ese talento podría convertirse  en una habilidad mediante dedicación y tiempo.

Ante una persona dispersa, podemos entonces adoptar varias posturas. Una puede ser por ejemplo: vamos a trabajar la concentración. Sudokus, aplicaciones de móvil específicas, lectura comprensiva… Eso está estupendo!  Pero no perdamos de vista esa tendencia natural que tiene esa persona  a imaginar diferentes escenarios, fantasear con hipotéticas soluciones o conectar diferentes ideas. Es obvio que le cuesta concentrarse, pero ¿Acaso no tiene  una prometedora visión estratégica?  Por tanto, toda fortaleza genera una debilidad y viceversa.

Si la concentración es una de las habilidades más importantes que debemos transmitir y fomentar en los adolescentes,  esto nos hace pensar sobre qué otras habilidades serán necesarias para su correcto desarrollo en el futuro. Un desarrollo integral que no descuide ninguna de las parcelas necesarias para que nuestros hijos  crezcan y se desarrollen en plenitud a nivel académico, humano y profesional.

Con ese objetivo nace el método aulakubox.  Una herramienta al alcance de cualquier familia para conocer esas habilidades, medir su grado de desarrollo y su posterior aplicación en el ámbito profesional. Atributos como la visión estratégica, la capacidad de transformación o la credibilidad serán indispensables el día de mañana para encontrar un empleo. Y voy más allá. El perfil del futuro profesional tendrá que ser tan equilibrado y completo, que  deberá ser   capaz de crear nuevas profesiones  adaptadas  a los frenéticos cambios y  nuevos modelos de negocio. Esto sólo lo podrán conseguir  personas que conozcan con certeza cuál es su verdadero potencial.

Somos  el país de la UE con mayor tasa de paro juvenil, cercana al 40%. Cada vez será más difícil que nuestros hijos encuentren un trabajo convencional  a los que estábamos acostumbrados. Es el momento de plantear nuevos modelos alternativos. Arrancamos una era muy creativa donde se va a premiar el pensar de manera divergente. Sólo podremos adaptarnos a esta situación si  conseguimos que  nuestros hijos descubran su vocación cuanto antes y  se dediquen a aquello en lo que realmente son buenos, aquello que les guste y les diferencie. Aquello donde gracias a su confianza y motivación sean capaces de aportar verdadero valor a la sociedad.

Diego Barbó Menéndez/ Ingeniero Industrial,  profesor  y fundador del Método Kubox.
www.aulakubox.com