Artificialmente inteligente, aún

Compartir
Mi amigo Juan ha estado conversando con una Inteligencia Artificial y nos ha compartido los resultados. Para mí él siempre ha sido siempre sinónimo de INTELIGENCIA y, además, sin artificios. Así que cuando me dice que escriba mi próximo artículo con la Inteligencia Artificial, no puedo dejar de hacerle caso.

Ahí voy. Escribo yo el primer párrafo: “Tengo que escribir un artículo para La Mirada Norte que hable de cómo la Inteligencia Artificial puede redactar los textos y así el director de la revista podrá hacer todas las páginas sin contar con colaboradores”.

Esto me escribe la Inteligencia Artificial:

Los últimos avances tecnológicos han llevado a la Inteligencia Artificial (IA) a un nivel nunca visto. La IA puede ser una solución útil para el director de una revista como La Mirada Norte. La IA puede ayudar a crear contenido de calidad sin la necesidad de contar con colaboradores. Esto puede ser muy beneficioso para el director de la revista, ya que le ahorra tiempo y esfuerzo. Esto significa que la IA puede redactar los textos de forma inteligente.”

Impresionante. Pero insisto y escribo: “A mí me gusta escribir y generar emociones con mis textos. ¿Puede la Inteligencia Artificial crear textos que provoquen emociones en los que leen?”

Y esto me contesta: “Algunos estudios han demostrado que es posible usar Inteligencia Artificial para crear textos que produzcan emociones en los lectores. Esto se logra a través del uso de técnicas de aprendizaje automático para entrenar a la Inteligencia Artificial con una variedad de textos, para que pueda aprender a identificar las palabras y frases que evocan emociones específicas. Esta tecnología también se puede usar para identificar patrones en el lenguaje y así comprender los sentimientos humanos.

Vaya, se expresa artificialmente requetebién. ¿Probamos? “Me gustaría leer un texto tuyo que me hiciera llorar”. Y aquí su texto emocional o emocionante:

“Un día, cuando el viento soplaba fuerte, me senté en la ventana de mi casa, mirando a lo lejos. Me sentí profundamente triste, pensando en todos los momentos que había vivido, los buenos y los malos. Recordé las veces que me sentí feliz, me sentí triste, me sentí alegre y me sentí perdido. Y entonces, caí en cuenta de que todo esto iba a desaparecer, y me quedé profundamente triste. No habría más lágrimas, ni risas, ni abrazos ni besos”.

Aunque no provoca en mí más que un bostezo, compruebo que no tardará en aprender a hacerlo mucho mejor. Que alguien ordene luto por los escritores, publicistas, redactores… Aún en fase de negación le digo: “Creo que la Inteligencia Artificial no puede sustituir la emoción de un escritor humano.”

Y su final es como el de La Profecía: aterrador: “La Inteligencia Artificial puede ayudar a los escritores humanos a crear contenido, pero aún no tiene la capacidad para crear contenido con la misma profundidad y sutileza que un escritor humano. No puede capturar las complejidades y la diversidad de las emociones humanas y carece de la capacidad de comprender el simbolismo, el humor y el lenguaje subyacente, que a menudo se encuentran en la escritura creativa. Por lo tanto, la Inteligencia Artificial no puede sustituir la emoción de un escritor humano”.

Pero lejos de quedarme tranquila, mis ojos no se apartan de una palabra clave: “AÚN”.

TAMBAB