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Unas Navidades con el espíritu de doña Herminia

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Nunca he sido super fan de la serie «Cuéntame», aunque reconozco el mérito de un trabajo difícil y ejemplar. La última temporada la he visto ya dos veces. ¡Menudo aprendizaje sobre el amor, la familia y sus problemas! Todos los que la hayan visto entenderán el titular de mi último artículo del año 2023.

Tambab

Herminia ha sido un poco la abuela de todos y ahora se ha elevado a la categoría de heroína. En esta última temporada de «Cuéntame», hay un capítulo para cada miembro de la familia Alcántara; pero todos son un homenaje a la protagonista indiscutible: doña Herminia.

Una Herminia que abraza a su bisnieto gay y le dice que, a estas alturas de su vida, qué coño le importa a ella a quién quiera él, mientras la quiera a ella. Una Herminia que pide a su familia que cuando ella muera, bailen, le lleven flores del campo, no vistan luto y que, por encima de todo, se mantengan unidos. Esto último parece un tópico, pero es, muchas veces, una utopía.

Gran lección de esa abuela, enseñar a su familia a dejarla ir. «Una cosa es querer y otra es necesitar», le dice Herminia a su nieto Carlos. Algo parecido me decía mi padre cuando yo le explicaba que no sabría muy bien afrontar la vida sin él. «Ya no me necesitas,» decía. Y, sin yo saberlo aún, me estaba enseñando a dejarle ir.

A muchos nos faltarán grandes amores en estas próximas Navidades. Y aunque es duro vivir estas fiestas en blanco y negro, debemos pensar en el color que quieren esos otros que ahora nos necesitan a nosotros. Sobre todo, en dar color a esas personas que han perdido a otras a las que, además de querer, necesitaban.

Lección también la de Carlos, recordando que las personas que viajaban en los aviones que se estrellaron contra las torres gemelas, cuando entendieron su triste final, llamaron a sus familias “y no hablaron de herencias, ni de enfados… Tan solo se dijeron te quiero.” No esperemos a la muerte para darnos cuenta de que nada importa tanto como el amor. Salvaje, subjetivo e incondicional. No hay que ser objetivo con la gente que se quiere. Se la quiere y punto,» le dice Tony a su hermana Inés.  

Con total subjetividad, la Navidad es tiempo de celebrar la vida y la familia. ¿No fue el nacimiento del Niño Jesús el inicio de una vida y una nueva familia? ¿Y no tuvieron problemas? ¡Y eso que era Hijo único!

“Deja de culpar a tu madre de lo que no has sido capaz de hacer tú”, le dice Herminia a su nieta Inés. Cuántas veces miramos al pasado y a las personas que más han hecho por nosotros culpándolas de lo que, efectivamente, no hemos sido capaces de enmendar. A la sabiduría de doña Herminia le sumo la de mi amiga Lola, por cierto, recién casada con el mismo Jordi, que me dijo una vez: “Al pasado hay que mirarlo para entenderlo, no para culparlo”. ¡Ay si madre me dejara hacerme más tatuajes, cuántas frases llevaría escritas en mi cuerpo! La Navidad es una oportunidad de oro para sentirnos en un avión y llamar a decir te quiero dejando atrás cualquier conflicto.

Termino con un tatuaje que sí que voy a hacerme (perdona mamá): “Amor Omnia Vincit”. Me lo ha enviado mi amiga Teresa Casas porque dice que le ha recordado a mí. Ojalá, querida amiga, qué hermoso deseo. Así que cuando este año brindemos con nuestras estrellas en el cielo y con los reunidos en cada celebración, en silencio, yo brindaré por la victoria del amor y por el espíritu de doña Herminia; que nos acompañen a las familias durante todo el año 2024. Tempus Fugit. Amor Manet.