Turrón… ¿saludable?
Partiendo de la base de que este producto navideño es muy alto en azúcares y en calorías, tampoco es tarea imposible elegir un turrón de calidad en estas fechas, para así poder “pecar” un poco menos.

Cuando los excesos están a la orden del día, hay que optar “por lo menos insano”, incluso a la hora de comer dulces. Años atrás, los clásicos turrones se limitaban a dos tipos: el blando de almendra y el duro de tableta, ambos artesanales y con buenos ingredientes. Sin embargo, hoy en día existen infinidad de variedades, con los sabores menos pensados, como el de chocolate con churros, el de jamón serrano, o el de chupa chups. Más allá de estos nuevos aromas, si optamos por los turrones de toda la vida, tenemos que aprender a leer bien el etiquetado para asegurarnos de que, además del placer que produce el comerlos, nos van a aportar algunos nutrientes, y no solo calorías vacías. Un turrón de calidad, no debería tener más ingredientes que almendra tostada, miel pura de abeja, y clara de huevo.
Aunque pocos lo saben, existe un Ley que marca qué debemos entender por “turrón”, (mediante el RD 1787/1982), sentando las bases para la elaboración turronera, en cuanto a sus reglas sanitarias y las técnicas de producción en España.
Ningún tipo puede ser considerado como “de consumo frecuente”, pero dentro de sus variedades, el mejor de los turrones deberá contener mucha almendra, y mayor cantidad de miel que de otros azúcares, sin aceites de palma, sin conservantes, ni espesantes. Su superioridad se basa en el porcentaje de fruto seco, denominándose: de calidad “Popular” a partir de un 30%, “Estándar” con un 44%, “Extra” cuando alcanza el 50%, y de “máxima calidad” o “Suprema”, si la almendra se halla en un 60% o más.
Los porcentajes de miel deberían superar el 10%. Esto indica que no hay otros endulzantes añadidos, como azúcares o edulcorantes. El problema es que no siempre aparece el dato, por lo que, otro truco para leer las etiquetas, es mirar en qué orden indican el ingrediente, es decir, cuanto antes sea nombrado, mayor cantidad de él habrá en su composición.
En el caso de las tabletas “sin azúcares añadidos”, no significa que sean más saludables que el resto, ni tampoco deben tomarse como una alternativa para no engordar, simplemente quiere decir que el azúcar convencional se ha sustituido por otros edulcorantes, convirtiéndolo en un producto apto para diabéticos. Generalmente se usa maltitol, ya que consigue unas características físicas muy similares a las del azúcar, no variando demasiado ni su textura ni su sabor.
El sello “denominación de origen” impreso en la caja, en el caso del turrón de Jijona, asegura que en su fabricación se cumplen las técnicas tradicionales de manipulación, y que los ingredientes son nacionales y de calidad. Ahora que vas a empezar a llenar tu cesta navideña, ya sabes lo que elegir