Consejos para prevenir la Diabetes Tipo 2
Cada vez es más frecuente ver esta enfermedad crónica entre la población adulta y, como peor dato, destacar que su edad de aparición va disminuyendo progresivamente, lo que está muy relacionado con la mala alimentación llevada desde edades tempranas.

La insulina es una hormona producida por el páncreas, que se encarga de ayudar a la glucosa en su correcta entrada en las células, por lo que es fundamental su buen funcionamiento, muy relacionado con el tipo de alimentación, la actividad física, la edad, y la herencia genética.
En la diabetes, el páncreas no es capaz de generar insulina suficiente, o bien no la utiliza de manera correcta, lo que provoca que el azúcar en sangre se acumule en los órganos, llegando a dañarlos gravemente si no se trata a tiempo. Podemos sospechar que la padecemos si aparecen síntomas como un aumento notable en la frecuencia urinaria (sobre todo por la noche), hambre y sed excesivas, visión borrosa, cansancio sin razón aparente, o retardo en la cicatrización de las heridas. Si es tu caso, no dudes en consultar con el médico cuanto antes.
Su diagnóstico se realiza mediante una analítica en sangre que determina los valores de glucosa en ayunas, y la medición de la llamada hemoglobina glicosilada o glicada (HbA1C), que calcula el nivel promedio de glucosa en sangre durante los últimos 2-3 meses. Habitualmente, si hay niveles repetidos superiores a 126 mg/dl, se considera positivo para la enfermedad.
Como prevención, puedes seguir los siguientes consejos. Y si ya la padeces, también pueden ayudarte a mejorarla (en ocasiones hacer que remita):
- Cuida lo que comes. Una dieta rica en fibra retrasa la absorción de azúcares en sangre y, por ende, reduce los niveles de glucosa. No dejes de incluir en tus platos legumbres, frutas, verduras, hortalizas, avena, quinoa, y cereales integrales, siempre en cantidades moderadas. Adicionalmente, todos ellos mejoran el riesgo cardiovascular por la influencia positiva que tienen en el colesterol, la tensión arterial, y la inflamación. El azúcar, los cereales blancos o refinados, los productos ultraprocesados y las grasas saturadas, tienen justo el efecto contrario, por lo que debes restringir su ingesta al máximo.
- Que el ejercicio físico forme parte de tu día a día. La actividad física habitual es una forma excelente de mantener la glucosa sanguínea en valores adecuados. La combinación de ejercicios de fuerza y aeróbicos, es ideal, pero también aquéllos encaminados a mantener el equilibrio.
- Di “no” a las dietas extremas. Al principio seguro que te ayudan a perder peso, sin embargo, su mantenimiento a largo plazo podría favorecer la enfermedad.
- Consume grasas “saludables”. El consumo de grasas es fundamental, pero no todas valen. Toma AOVE (aceite de oliva virgen extra), frutos secos naturales o tostados, aguacate, semillas y pescados grasos (salmón, atún, caballa…).
- Mantén un peso adecuado. Muchas veces, sólo con adelgazar hasta llegar al peso ideal, la diabetes Tipo 2 mejora, e incluso puede remitir.
