“La sota de bastos” o “la sota arrimada”

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La jugada era descabellada. Arriesgada para su partido, para la democracia y para España. Escogió -o le indicaron, le escogieron, indujeron, engañaron… o vendieron- un rincón oriental para probar la jugada. Pidieron tapete y dijeron tener cartas.

Ramón Cubián
Portavoz del PP en Alcobendas

Pintaban bastos, hacía tiempo que se venían pintando y, en la región de Murcia, se montó un castillo de espadas al auspicio de unas copas con cicuta… y quién sabe si de oros la apuesta adornada. Puñales al acecho del tesoro saqueado, dagas de un falso brillo equidistante; ora liberal si se tercia, ora socialista cuando el interés media.

Y quiso arrastrar la sota, la de bastos, osada, arrimada a la jugada que pintaba…  o que creía en un mal reflejo saturado que habría de pintar. Pedazo de jugada que no era suya pero que ella jugaba.

Iván reparte cartas. Pedro baraja la baraja… Chapuza de juego, de jugada; chapuza de carta maldecida, maldita, mala y en la malévola jugada.

Ella, la sota de bastos, se creyó la más sota entre las sotas. Ella, la sota arrimada, creyó liderar la baraja y se quedó sin triunfos a merced de la mano que mandaba sin controlar la jugada.

“Arrastro en Murcia” dijo sacando su naipe; “arrastro y juego yo en España” comentó en secreto al ladino que tenía guardando su espalda. Pero no tenía carta ni jugada, ni pareja, ni tan siquiera ladino suyo, ni tan solo suya la baraja.

En Moncloa ahora no saben, no cuentan, por decir, no dicen nada. Los que manosearon la sota, sólo marcaron la carta. Tahúres entre sombras que prometieron hacer carta reina a la sota de bastos, a la arrimada, a la sota que confundieron de baraja.

Humillada carta traidora. En cueros su mensaje y en cueros su jugada. Con el tute en los morros, la que arrastraba quedó arrastrada. Sin jugada en sus manos, la otrora osada, la de bastos, la arrimada, apostó por sus cartas y quedó descartada.

Inés Arrimadas

Mentira sus cartas, mentira su baraja mezclada sin reinas ni damas. Que le mezclaron bastos con picas, diamantes con oro, tréboles gafes sin hojas -nunca de cuatro en las cartas-; y monclovitas corazones de eterno amor prometido… tan eterno como una mano, entre copas, a las cartas.

Confundidos de palo, pretendieron dar los de ciego en la espalda para no mirar las miradas… y en el sino de su jugada se encontraron la espada. La firme respuesta que les miró a la cara, les levantó de la mesa, concluyó la jugada.

Salvada parece Murcia, Madrid como nunca liderada.

Se abre el cielo a la conclusión de esta oscura etapa donde sobran los tahúres, y los trileros salva patrias. Donde España se haga desde el esfuerzo y el premio al que trabaja, donde los más bajos impuestos generen más alianzas, estrategias de empresa, de empleo, de una nación solidaria. Donde los buenos se queden, se sumen los que más valgan; y los que sobran se marchen a jugar las cartas de la cloaca

Que en la baraja de España no hay trébol, diamante ni pica. En la baraja patria el corazón es sólo España y no se juega a las cartas.

Ramón Cubián, Portavoz del PP en el Ayuntamiento Alcobendas