Cultura y entretenimiento

Josefina Aldecoa: Pedagoga del mundo interior

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El 8 de marzo se cumplen 100 años del nacimiento de Josefina Aldecoa, en La Robla, León. Hija y nieta de maestras, Josefina Rodríguez Álvarez, fue, según confesó, maestra por vocación y escritora por accidente.

De la mano de su madre, una maestra de un pueblo perdido en las montañas, seguidora de los principios de la Institución Libre de Enseñanza, aprendió a leer. Tras cursar el primer año de Filosofía y Letras en Oviedo, su familia se traslada a Madrid, donde continuará sus estudios en la Complutense. Allí conoce a un grupo de amigos que formarían la generación de los 50: Carmen Martín Gaite, Sánchez Ferlosio, Alfonso Sastre.. En tercero escogió la nueva especialidad de Pedagogía, y al acabar la carrera, en 1950, viaja con una beca a Londres. Este viaje marcará su trayectoria, entra en contacto con el modelo británico de enseñanza y con mujeres intelectuales, como Alys Russell. Visitando una exposición de arte infantil elige el tema para su tesis: El arte del niño.

Cuando regresa a España, en el ambiente literario de posguerra del Cafe Gijón, conoce a Ignacio Aldecoa, un vasco vitalista, aficionado a los toros y el boxeo y escritor. Josefina diría que fue lo mejor que le pasó en la vida.

En 1952, sin traje blanco, ni banquete, ni viaje de novios, se casaron en la ermita de San Antonio de La Florida y se instalaron en un apartamento de los construidos en ese Paseo. Su hija Susana nace en 1954.

Gracias a una beca, el matrimonio viaja a Nueva York durante el curso 1958-59, otro viaje que marcará su futuro.

Cuando tiene que escolarizar a su hija, no encuentra colegio que le satisfaga, un problema que también tienen sus amigos; así, en 1959, en un pequeño chalet en El Viso, funda el colegio Estilo.

Su modelo educativo era mixto y laico, buscaba cultivar la curiosidad, el sentido crítico, la expresión artística, el idioma inglés, la libertad, la tolerancia y la solidaridad. Josefina defendía la educación como salvadora individual y colectiva. Las autoridades de la época no pusieron obstáculos ante ideas tan avanzadas, al considerar esa escuela como algo familiar.

En 1969, a los 44 años, Ignacio fallece en casa de Domingo Dominguín, iba al campo a ver una tienta taurina, cuando una opresión en el pecho anunció el paro cardíaco. «Fue lo peor que me ocurrió en la vida», diría su esposa.

Josefina, que había publicado algún libro, se ve incapaz de seguir escribiendo, el colegio fue su «tabla de salvación», lo dirigirá durante 52 años.

En 1983 retoma la escritura, con el apellido Aldecoa. Publica, entre otros libros: «La enredadera», «Porque éramos jóvenes», «Historia de una maestra», «Mujeres de negro» y «La fuerza del destino».

Recibió la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo y al Mérito en las Bellas Artes.

Falleció en 2011, a los 85 años. El colegio cerró en 2019, por problemas económicos.

Josefina dedicó su vida a «educar a los niños para educar el país», un propósito que, quizá hoy, en la era de la inteligencia artificial y las redes sociales, sea más necesario que nunca.

Rosario Tamayo Lorenzo