Infoxicación de madres y padres primerizos

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Sobresaturados de información, ya no sabemos si es mejor tomar cinco frutas al día o hacer ayuno para estar sanos; si el bebé es mejor que duerma boca arriba, boca abajo o de lado; si la tecnología es perjudicial para los niños o es un estimulante. De cada información que lees, encuentras rápidamente la contraria.

Cuando nacieron mis hijos, había libros sobre la maternidad y la crianza. Nada de Internet; nada de redes sociales. Reconozco que yo no leí ninguno porque tenía muy cerca dos inteligentes enciclopedias: mi madre y mi suegra con siete hijos cada una. Cuando hablaba con amigas, comentábamos alguna teoría sobre el sueño o sobre la alimentación; nada profundo, tan solo por comentar, temas típicos de embarazos y crianzas.

Hoy, viendo la cantidad de métodos, informaciones, teorías, exposiciones, críticas y juicios públicos, agradezco profundamente haber cumplido con mis tres hijos y no tener nuevos planes de maternidad… Sinceramente, no sabría qué hacer.

Hay que entender que hagas lo que hagas, nunca le vas a gustar a todo el mundo. Si das el pecho… que hasta cuándo; si no lo das, que muy mal. Si trabajas y dejas al bebé en la guardería, mal porque va a coger de todo. Si uno de los dos reduce su jornada, mal porque de qué vais a vivir. Si le das chupete, mal porque deforma los dientes. Si no se lo das (o no lo coge), mal porque cómo se va a calmar.

Me sorprende ver que aquella culpa auto infringida por las mujeres de mi generación, integradas en el mundo laboral, sigue vigente. Me sorprende porque ahora sí se alzan voces que, desde la experiencia, explican que no tenemos que ser super mujeres / super hombres a todas horas.

Siempre he pensado que la conciliación debe incluir tres pilares: el personal, el familiar y el laboral. Equilibrarlo es, sencilla y claramente: IMPOSIBLE. Cuanto antes se entienda esto, mejor. Los mundos ideales, bebé por medio, no existen. ¡Bienvenidos al caos! Normalmente, cumples en tu trabajo y cumples en la familia; y, si hay que dejar una bola para que los malabares funcionen, esa será siempre la vida personal: la peluquería, salir a cenar, quedar con amigos. No pasa nada, de verdad. Porque todo pasa y todo vuelve.

Hablo de vida personal… pero ¿qué es eso cuando nacen los hijos? Padres que hoy se involucran en la crianza y madres manejando su instinto maternal, es una unidad dividida entre lo que cada uno oye, lee y estudia. La infoxicación y el exceso de opiniones públicas y de quienes nos rodean son un ataque directo a esa nueva unidad familiar a la que su entorno debería limitarse a apoyar y comprender.  

Hay un sentido que es el común; y hay un instinto maternal y paternal que pueden guiarnos. Sin juicios; entendiendo desde el minuto uno que esto es un proyecto a largo plazo – muy a largo plazo – que exige probar y acertar; probar y equivocarse.

La comunicación paciente y activa, escuchar a nuestra propia unidad y silenciar tantas y tantas informaciones y consejos “mal paridos”, seguramente traerá esa paz que tanto se necesita cuando el sueño y la inquietud nos invaden. ¡Valientes!  

Tambab