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¿Existen los extraterrestres? Ni sí, ni no, sino todo lo contrario, según la NASA

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El panel independiente formado por la NASA para estudiar los Fenómenos Anómalos No Identificados -lo que durante décadas se ha conocido como ovnis- no ha encontrado indicios de origen extraterrestre en los casos que ha analizado.
LMN

Ello según el informe oficial realizado por un grupo de 16 expertos que este jueves ha sido presentado en la sede de la agencia espacial de Estados Unidos en Washington y puesto a disposición del público en internet.

La NASA, en cualquier caso, ha anunciado el nombramiento de un director de investigación de este tipo de fenómenos con el fin de “centralizar las comunicaciones, aprovechar los amplios recursos y la experiencia de la agencia y participar activamente con la iniciativa gubernamental más amplia” que el gobierno estadounidense tiene en marcha. Ese nuevo puesto se encarga ya de la coordinación con AARO, la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios que el Departamento de Defensa estableció el verano pasado para abordar todo lo relacionado con los ovnis.

«El estudio independiente de la NASA no ha encontrado ninguna prueba de que Fenómenos Anómalos No Identificados tengan un origen extraterrestre, aunque aún no sabemos qué son«, ha manifestado en la rueda de prensa Bill Nelson, el administrador de la NASA, quien ha admitido que “la principal conclusión del estudio es que queda mucho por aprender” y ha confesado que, a nivel personal, sí piensa que «hay vida en un universo tan vasto que hace difícil comprender su enormidad».

Nelson, que ha reconocido la «fascinación global» que generan los fenómenos no identificados «debido a su naturaleza desconocida«, también ha prometido transparencia absoluta «por el bien de la humanidad».No sabemos qué son estos Fenómenos Anómalos No Identificados, pero vamos a intentar descubrirlo, y lo que descubramos lo diremos, ha asegurado. También ha reconocido que “existe preocupación de que hay algo clasificado y que el Gobierno no está siendo abierto”. Aun así ha reiterado: “Somos el Gobierno estadounidense y estamos siendo abiertos y lo seguiremos siendo”.

En la misma rueda de prensa, no obstante, Nikki Fox, administradora asociada en la dirección de la misión científica de la NASA, ha asegurado que no van a identificar públicamente al nuevo director y mantendrán la política de la NASA de no detallar la partida presupuestaria que se asignará a este nuevo apartado de la agencia. Por su parte, Dan Evans, otro directivo de la agencia, ha explicado que ese silencio sobre el nuevo encargado se debe en parte al acoso y amenazas recibidas por los 16 expertos del panel mientras realizaban su estudio. «La ciencia necesita ser libre, necesita pasar por un proceso real, riguroso y racional, y se requiere la libertad de pensamiento para poder hacer eso», ha afirmado.

Hoja de ruta

De hecho, no se esperaban grandes novedades del estudio del panel independiente, presidido por el astrofísico y presidente de la Fundación Simons David Spergel, que ya había adelantado que trabajaría con material públicamente disponible y que tenía como principal objetivo plantear una hoja de ruta para mejorar la investigación de los avistamientos de fenómenos desconocidos que el informe califica como «uno de los grandes misterios de nuestro planeta».

En ese mapa, trazado con la filosofía de que «la naturaleza de la ciencia es explorar lo desconocido y los datos son el lenguaje que los científicos emplean para descubrir los secretos de nuestro universo», aparecen varias sugerencias además del anuncio del nombramiento del nuevo cargo en la NASA. Una es emplear las capacidades actuales y planificadas para el futuro de observación de la tierra con el fin de investigar las condiciones ambientales asociadas a los fenómenos no identificados que inicialmente se detectan por otros medios. “Al hacerlo”, asegura el informe, “la NASA puede investigar directamente si algunos factores ambientales coinciden con fenómenos anómalos”.

Es algo que se ha hecho, por ejemplo, para debilitar algunos de los puntos que sugieren que el avistamiento conocido com GoFast, cuyos vídeos hizo públicos la Marina de EE UU en 2019, se tratara de un ovni. Se asegura que hay «una interpretación menos extraordinaria» y se apunta, entre otras cosas, a que el objeto no necesariamente se movía a velocidad extraordinaria y a que no hay pruebas de que hubiera un sistema de propulsión que produjera calor. «La disponibilidad de más datos permitiría una conclusión más firme sobre la naturaleza de este objeto«, se concluye.

Colaboración comercial e IA

En la hoja de ruta, y para aumentar la recopilación de datos, se recomienda asimismo que la NASA explore mejorar las colaboraciones con la industria comercial de sensores remotos, que ofrecen potentes constelaciones de satélites de observación de la tierra de alta resolución. “Actualmente, la detección de los fenómenos es a menudo fortuita y se realiza mediante sensores que no fueron diseñados ni calibrados para este propósito«, añade el informe, que también reconoce que faltan metadatos completos. “Estos factores, unidos al archivo incompleto de datos, hace que el origen de muchos fenómenos anómalos no identificados siga siendo incierto”.

Otra de las vías de futuro propuestas es usar la inteligencia artificial y otras tecnologías avanzadas de aprendizaje de máquinas. Se insiste, eso sí, en que deben combinarse con una recolección de datos sistemática y con un robusto trabajo curatorial por parte de expertos humanos.

Borrar el estigma

El esfuerzo de la NASA, y del panel, es también luchar contra el estigma que ha rodeado durante décadas a la cuestión de los ovnis, algo que ha podido tener un efecto disuasorio a la hora de informar de avistamientos y ha dificultado la recolección de datos. La colaboración de la ciudadanía, según el panel, será “vital”. Los expertos también consideran que, “al prestar su nombre al estudio de estos fenómenos, la NASA ya está ayudando a reducir el estigma«.

«No se puede exagerar el papel de la ciudadanía», ha asegurado Spergel, presidente del panel, que sugiere en sus recomendaciones usar también «crowdsourcing» y, por ejemplo, aprovechar el amplio espectro de datos que pueden recoger los móviles y sus aplicaciones, algo, ha afirmado, que aseguraría «más ojos y oídos sobre el terreno«.

Para la NASA esta es la primera ocasión en que se emprenden acciones concretas para estudiar con seriedad los Fenómenos Anómalos No Identificados. Se trata de un estudio importante también para garantizar la seguridad aérea, uno de los objetivos de la agencia. Pero existe, como ha reiterado en varias ocasiones Nelson, una misión clave en este empeño: «Virar la conversación del sensacionalismo a la ciencia«.