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 El precio de crecer sin rumbo: colapso de la movilidad urbana

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Los municipios de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes no siempre fueron las ciudades vibrantes y desarrolladas que hoy conocemos. Durante décadas, crecieron a la sombra de Madrid, pero en los últimos lustros, y cada una a su manera, han experimentado una transformación acelerada.

Su éxito económico, su atractivo residencial y su ecosistema empresarial las han convertido en referente del norte de la región. Sin embargo, este crecimiento acelerado ha traído consigo un problema estructural: la movilidad urbana.

Urbanizaciones como La Moraleja, El Soto y El Encinar de los Reyes—diseñadas para ofrecer tranquilidad, exclusividad y calidad de vida— se han convertido en corredores de paso para miles de vehículos “foráneos” que utilizan sus calles para acortar sus trayectos y llegar antes a sus destinos finales. La situación es especialmente crítica en el entorno de La Moraleja, donde el tráfico de paso, las entradas y salidas de los más de 20 colegios que están en su interior y alrededores, y el acceso a la A-1 saturan las calles internas, pensadas en su día para otro tipo de vida.

Mientras tanto, y de manera un tanto incongruente por la falta de accesos y alternativas complementarias al respecto, en Alcobendas se siguen concediendo licencias para nuevos desarrollos: más colegios en La Moraleja, residencias de mayores que antes no había o desarrollos urbanísticos como Los Carriles. La Carrascosa o la recién aprobada Solana de Valdebebas, que toca con este municipio, pero pertenece a Madrid capital. Todas estas “incorporaciones” aumentarán aún más el efecto llamada, y  por ende, la presión sobre las infraestructuras ya saturadas. La pregunta del millón es ¿Dónde están las soluciones?

A toda esta problemática se suma La A-1, la principal arteria de comunicación del norte, que soporta el tramo más colapsado de toda la red nacional, con kilómetros de retenciones diarias que afectan tanto a los residentes como a las empresas.

En su día, la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, prometió una alternativa a la A-y un carril Bus-Vao durante su campaña de 2015. No fue la única. También lo hizo Esperanza Aguirre. Años después, esa promesa ha quedado olvidada. También desapareció en 2019 la plataforma de municipios por la movilidad del norte, una iniciativa que lideraba Alcobendas y que buscaba precisamente soluciones conjuntas a estos desafíos. Hoy, ni está ni se la espera.

Alcobendas es el segundo municipio con más sedes de multinacionales en España y el tercero en facturación. Su motor económico necesita vías fluidas, infraestructuras a la altura y una planificación seria. Sin embargo, la sensación es que se sigue creciendo sin rumbo, sin atender a lo más básico: la movilidad, la calidad de vida y el equilibrio entre desarrollo y sostenibilidad.

Es hora de replantear prioridades y retomar con valentía las soluciones que esta zona lleva años reclamando. Porque de seguir así, el precio de crecer será, paradójicamente, perder lo que un día hizo grande a estas urbanizaciones: su bienestar, su entorno y su tranquilidad.

Juan Ussía/director La Mirada Norte