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Cuando la política se aleja de la realidad: la vivienda y el fracaso inicial del Plan Vive

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La vivienda sigue siendo uno de los mayores problemas para los ciudadanos, y la desconexión de la clase política con esta realidad es cada vez más evidente. Prueba de ello es el fiasco inicial del Plan Vive, que en teoría buscaba ofrecer alquileres asequibles en la Comunidad de Madrid, pero que en la práctica al ver los números ha fracasado en su objetivo.

Este plan consiste en que los municipios cedan parcelas a la Comunidad de Madrid, para que ésta a través de una licitación le otorgue a una empresa la licitación de estos suelos durante decenas de año con el fin de que ofrezca alquileres asequibles, es decir, más bajos que los del precio del mercado. En el caso de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes existen desde hace más de veinte años la figura de la Empresa Municipal de la Vivienda, creadas para un fin similar y hay quien se pregunta que al no realizar esas cometidas ¿para qué sirven?

Volviendo al Plan Vive, los datos hablan por sí solos: casi 900 adjudicatarios han renunciado a una vivienda en Tres Cantos y más de 1.400 han hecho lo mismo en San Sebastián de los Reyes. En total, más de 2.300 personas han rechazado unas viviendas que, supuestamente, estaban diseñadas para facilitar el acceso a quienes más lo necesitaban.

Este escenario refleja una brecha preocupante entre la administración y la realidad del mercado. Los responsables políticos vuelven a parecer más preocupados por cumplir con objetivos estadísticos que por ofrecer soluciones habitacionales reales. Mientras esto no cambie continuará la diáspora obligada de los jóvenes, que al no encontrar soluciones de viviendas en sus municipios de cuna tienen que irse a otros sitios donde si las puedan encontrar. El Plan VIVE venía a solucionar la tónica disruptiva y por desgracia, los datos demuestran que no lo hace, ya que no basta con construir más vivienda si no se tiene en cuenta la situación económica y social de quienes la necesitan.

En virtud de esta realidad de rechazo por parte de los posibles solicitantes a estas viviendas, es llamativo que, pese a este inicial fracaso, las administraciones continúan cediendo suelo para ampliar el programa. Alcobendas ha aprobado la cesión de dos parcelas para construir 700 viviendas, mientras que en San Sebastián de los Reyes se han cedido tres parcelas municipales para levantar más de 1.000 nuevas viviendas dentro del Plan Vive.

¿Tiene sentido seguir invirtiendo recursos públicos en un modelo que ha demostrado ser ineficaz? Antes de seguir adelante con nuevas promociones, sería necesario revisar los errores cometidos. ¿Por qué tantas personas han preferido renunciar a una vivienda en lugar de aceptar las condiciones impuestas?

No estaría de más que en lugar de insistir en un modelo fallido, se optará por explorar alternativas más flexibles, como incentivos al alquiler privado, ayudas directas o colaboración público-privada con criterios más ajustados a la demanda real. No se trata solo de construir, sino de garantizar que las viviendas ofertadas sean una solución viable para quienes más las necesitan.

Si la política sigue ignorando esta realidad, continuará diseñando programas fallidos que, lejos de aliviar la crisis de la vivienda, solo alimentan la frustración de quienes ven cómo las soluciones ofrecidas no son más que espejismos. Mientras tanto, nuestros jóvenes y no tan jóvenes seguirán marchándose de donde quieren vivir por no poder hacerlo.

Juan Ussía / director de La Mirada Norte