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“El humor es medicina universal”

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Las Otras Miradas de Jorge García Palomo
Su mirada es la de un niño grande. Una mirada chispeante, feliz, de asombro perpetuo. El cómico y actor Rafa Maza (Huesca, 1978) se ha convertido en un fenómeno social con su inefable personaje Fabiolo.

Justicia poética para un gran artista y currante incansable que une en escena monólogos, imitaciones, malabares y gestualidad con maestría. Rafa y un servidor nos conocimos en La Sala de RNE gracias a su Fabiolo (“¡qué pavo!”), que lleva años arrancando risotadas. Y aunque nuestro invitado no es de Madrid, vive en la ciudad desde que llegó a la RESAD en 2002 y quiere seguir descubriendo la zona norte. El teatro y la comedia son para él una filosofía de vida y, recientemente, ha actuado en el TACA de Alcobendas. Exitazo. Como el que tiene entre su público de La Moraleja. Porque sí, Fabiolo se hace querer. Como Rafa Maza. O viceversa. Bienvenido(s) a La Mirada Norte…

¿Cómo te presentarías y definirías, amigo? Para empezar… “¡Qué pavo!”

¡Qué pavo!”… Expresión, por cierto, que usaban mis padres cuando mi hermana y yo, de pequeños, nos poníamos “ñoños” por alguna tontería: nos decían “No seáis pavos”. Me defino como un niño grande con esencia de cómico, apasionado del teatro, curioso entusiasmado.

¿Cómo te gusta mirar la vida?

Con ojos de niño, siempre dejándome asombrar por pequeñas cosas cotidianas… Me gusta darle la vuelta a lo que veo y trato de entender otras perspectivas.

¿Y qué tal has pasado esta época de pandemia? ¿Salimos mejores en algo?

El inicio de la pandemia coincidió prácticamente con mi vuelta de un viaje muy bonito a la selva de Ecuador. Y el retiro que hice allí me sirvió para el confinamiento que llegó con el coronavirus. Del viaje me traje más quietud y sosiego. Eso me ayudó a pasar los días en casa, creando con cualquier cosa que encontraba en mi desván circense y convirtiendo el salón  en un “laboratorio de ideas locas”; y algunas graciosas. Eso me ayudó a no perder el músculo creativo y a dejar que las limitaciones de estar confinado se transformaran en jugosos mini-skecthes que iba subiendo a Instagram.

¿Cómo estás viviendo esta fama desbocada con tus gags virales del gran “Fabiolo”, un tipo pijo entrañable e hilarante? Los vídeos durante el temporal de Filomena catapultaron tu éxito teatral de tantos años…

Retomé las actuaciones en los teatros en  septiembre de 2020 con mi tercer show unipersonal, “Fabiolo Connection”, pero seguía de vez en cuando subiendo alguna píldora y muy motivado además porque me llamó José Mota para el especial de Nochevieja… En estas que llega Filomena y, como Mortadelo en su casa, se me ocurrió vestirme de “Fabiolo esquiador”, salir al balcón y brindar por el nuevo año con las calles nevadas de fondo, como si estuviera en los Alpes… Con una tabla de planchar y una copa de Moet, que era cerveza… (Risas.) Y gracias a ese vídeo la gente me ha ido conociendo más a través de las redes sociales y van disfrutando de “Fabiolo”, un personaje que lleva en los escenarios desde 2012 y que empezó tres años en el Parque del Retiro haciendo malabares con raquetas. Hay en YouTube un vídeo donde se me ve el primer día que salí vestido de tenista pijo… Y, desde entonces, el personaje me ha dado muchas alegrías. Con él creé mi propia compañía y él sigue siendo el motor de mi carrera de actor y cómico.

¿Qué valor tienen el teatro y la comedia en la vida de Rafa Maza?

Pues una filosofía de vida. Pensar la vida así para sacar de ella momentos graciosos y llevarlos a escena es fantástico. Y ayudarte de los clásicos, de las tramas y comedias de grandes como Shakespeare o Lope, para intentar hacer dramaturgia con un puñado de sketchs; y que lo que muestras en escena no sea solo un gag tras otro gag, sino que tenga una construcción y un sentido teatral, a poder ser que haga pensar -además de reír- al espectador.

Eres una celebridad con tu “alter ego” Fabiolo… ¿Cómo es Fabiolo, ahora que no nos oye? ¿Cómo nace este personaje, amigo? “¡Qué pavo!”

Fabiolo se dedicó a pasearse por las calles de Madrid durante dos años para “promocionar”, a su manera, el espíritu olímpico con las distintas candidaturas de la Villa en 2012, 2016 y 2020. Eso me dio muchas tablas a la hora de improvisar con el público y crear shows muy espontáneos. También Fabiolo ha sido maestro de ceremonias en muchos eventos y ha sorprendido con su descaro y mordacidad, pero sin perder la clase, el estilo y la elegancia.

¿Por qué ir a ver tu espectáculo, Fabiolo Connection, en el Teatro Alfil y en salas por todo el país (y, cómo no, en la zona norte de Madrid)?

Porque además de una historia muy loca, con tintes de “Las mil y una noches” con los jeques, princesas… es una visión mordaz de la actualidad que va más allá de un monólogo al uso. Hay mucha teatralidad con apenas una bolsa de tenis como atrezzo. Fabiolo nos habla del sentido de estar conectados a una realidad tecnológica que invade nuestra propia realidad, que nos mantiene como “losers” de colores en un mundo dominado por  un puñado de “winners” tecnológicos que quieren que seamos la base de datos del futuro. El 5G y el 5J están mal repartidos… y Fabiolo nos lo advierte.

¿Qué significa para ti la zona norte de Madrid? Estuviste hace poco en el TACA de Alcobendas y nos consta que tienes mucho público en La Moraleja…

En La Moraleja… ¡Les encanta mi humor a “los Moralejianos”! He llegado a actuar en fiestas y eventos de la singular “urba” y tengo muchos amigos allí también. He de decir que estudié parte de mi carrera de Historia en la Autónoma de Madrid, en Cantoblanco, y uno siempre aspira a no perder el norte, aunque para hacer bien el amor haya que ir al sur.

¿El humor es un lenguaje universal?

El humor es medicina universal. Dice un proverbio japonés que “el tiempo que uno pasa riéndose es tiempo que pasa con los dioses”. Esta frase me la dijo mi gran amiga y “tutora” del humor Raquel Martos.

¿Por qué reivindicar la cultura –cultura segura- más que nunca?

Precisamente, por lo mismo que he dicho del humor: porque la cultura es medicina y nos vacuna para que nuestra ignorancia no nos haga caer en contradicciones y culpas y se conviertan en virus de odio y malestar en la convivencia.

¿Por qué descubrir Madrid y la zona norte? ¿Algún lugar genuino?

Madrid es una ciudad mágica para los que venimos de fuera y no la hemos vivido en la niñez o en la adolescencia. Nos sorprende siempre… Yo que vivo más en el centro, por Atocha, siento que me queda pendiente transitar mucho más las poblaciones del norte. ¡Recomendadme un lugar para ir a comer un buen cabrito asado, que estoy harto de callos! (Risas.)

Una reflexión final o un deseo de futuro desde La Mirada Norte…

Que lo más bonito de reírse con el otro es abrir la capacidad para reírte de ti mismo.

¡Muchas gracias, ánimo, enhorabuena y abrazos, Rafa Maza-Fabiolo!

Jorge García Palomo

El periodista y comunicador Jorge García Palomo nos presenta a todo tipo de personas genuinas, creativas, curiosas, contingentes y necesarias… Como diría aquel genio, “gente loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo”…  Sí, son “Otras miradas”. Y están entre nosotros.